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Catedral eterna

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 05/06/2014 Alberto García

Hoy hace un año. ¡Un año ya! La Catedral cerró sus puertas para siempre. La última función en el mítico San Mamés. Escenario de días de gloria, de partidos históricos. Por él desfilaron auténticas leyendas del fútbol. Bajó el telón con un amistoso entre el Athletic y la Selección de Bizkaia. Derrota 0-1 para acabar un año difícil. Y con gol de un bilbaíno, socio del club rojiblanco, Alain Arroyo, que escribió su nombre en el libro de oro de las visitas. La fiesta terminó con una gran espectáculo de luz y sonido. Pero, sobre todo, de emociones.

Aquel 5 de junio de 2013, otra fecha para el recuerdo, se entremezclaban las sensaciones. Las lágrimas valían para todo, para la alegría y para la tristeza. Para los primeros síntomas de añoranza y para los primeros sueños de ilusión con el nuevo campo que nacería a escasos metros. El heredero. Una transición que ha sido endulzada con la clasificación para la Champions y con las magníficas vibraciones que ha transmitido la nueva guarida de los leones. Por fin en pie tras colocar su primera piedra el 26 de mayo de 2010. Bajo el manto de su 'mayor'.

Como no podía ser menos, aquella noche se convirtió en un verdadero ejercicio de exaltación de lo que ha sido, es y será el Athletic. Se rindió un gran homenaje a los que pisaron ese césped a lo largo de cien años. Se reunieron en el círculo central leones de toda la vida. Con los jugadores de ahora y con los que están llegando. Con el himno a todo trapo. Coreado. Estuvieron los Iribar, Iriondo, Clemente, Maguregui, Koldo Agirre, Dani, Amorrortu, Etxeberria, Alkorta, Urzaiz, Zaldua, Villar... Es odioso resumir la lista, todos merecen figurar siempre. Ovación larga. Un gran abrazo en forma de aplauso. Seguro que contemplados con el vello de punta desde arriba por tantos buenos que ya se fueron. Zarra, Gainza...

Del partido, lo más llamativo fue la sorpresa final. Cinco capitanes del Athletic fueron entrando al terreno de juego en medio de explosiones de admiración y de júbilo desde las gradas. Se fueron pasando el brazalete Orbaiz, Guerrero, Andrinua, Dani -que se rompería el talón de Aquiles- y... La apoteosis. Iribar. El mito. El Txopo, con el 1 a la espalda y vestido de oscuro como siempre, se volvió a colocar bajo palos. El personal se frotaba los ojos. Un momento más que especial. Historia viva del Athletic. Eterna. Inolvidable. Un tesoro.

La Selección de Bizkaia estuvo dirigida por otros dos grandes de la casa, Rojo y Sáez. Con Mikel Rico y Beñat entre sus huestes, que tras el verano recalarían en el Athletic. Algunos ex como Expósito, Koi, Tarantino o Arriaga. Pasada la hora de juego, en el minuto 66, fue Alain Arroyo, aprovechando un centro desde la derecha quien hizo el único gol de aquella despedida sin brillo futbolístico. Llorente fue el único vestido de corto que se quedó sin participar. No abandonó el banquillo. Un silencioso adiós del ariete camino de la Juventus.

Aquella jornada tuvo otras curiosidades. A Valverde, totalmente legitimado para participar en la ceremonia, ni se le vio. Ya sonaba su vuelta al banquillo como relevo de Bielsa. Discreto. En el antepalco del viejo San Mamés también se compuso una fotografía de gran valor. Inédita. Hasta siete presidentes del Athletic posando juntos. Aurtenetxe, Arrate, Lertxundi, Lamikiz, Urkijo, García Macua y Urrutia.

Tras el pitido final, el balón cedió el protagonismo a una función de clausura brutal. Mezcla de imágenes históricas, música, luces, banderas rojiblancas portadas por la cantera, fuegos artificiales... Atronó también desde el patio de butacas el 'Beti zurekin' o esa particular interpretación de la marcha triunfal de Aida, de Verdi. Sí, aquello tenía algo de operístico, de un gran éxtasis. Hasta Bielsa se animó a pegar unos botes en el campo, emocionado.

Esa colección de almas -cada una de ellas guardando su particularísimo, íntimo y último recuerdo- puso así el epílogo a la película de San Mamés. Con los sentimientos desbordados. Por decibelios, por grados Celsius y hasta por la escala Richter. Un increíble álbum, con noches de gran fervor, de esplendor. Mística. Con partidos como el de 'la nieve' con el Manchester United de la campaña 1956-57, con estrellas como Cruyff, Bettega, Zoff, Zidane, Dalglish, Rivera, Giggs, Ronaldo...

Aquella noche del 5 del junio de 2013 se cerró la puerta de La Catedral. Al día siguiente se empezaron las labores para derruirla. Y el 3 de julio, el arco bajó al suelo y se elevó al Olimpo. Su magia no quedó encerrada allí. Permanece en el espacio aéreo del nuevo San Mamés. Inmortalizada. La llevamos todos un poco en nuestro corazón. A golpe de latido rojiblanco. El motor. El que ha permitido que desde la nueva casa, con esos nuevos arquitectos de 'Los Pilares de la Tierra', se mire hacia el templo del pasado con cariño, pero sin pena. Orgullosos

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