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Celebremos: hace años, Alonso habría muerto

SPORTYOU SPORTYOU 20/03/2016 David Sánchez de Castro
Celebremos: hace años, Alonso habría muerto © Getty Images Celebremos: hace años, Alonso habría muerto

Los aficionados, periodistas y los propios pilotos de automovilismo y motociclismo tenemos una cierta alergia a una palabra: muerto. Accidentes como el que ha tenido Fernando Alonso en el GP de Australia hacen que a cualquiera se le encoja el pecho, y ojalá no ocurriera ninguno, pero como ya hemos escuchado muchas veces, los deportes del motor son peligrosos. Esta es una ley que cualquier aficionado debería grabarse a fuego si quiere adentrarse en el mundo de la gasolina y de hecho es una frase que aparece en cualquier pase oficial de la FIA.

Muertos en Fórmula 1 ha habido unos cuantos. Sólo entre los pilotos vienen a la cabeza nombres legendarios, como Jim Clark, Gilles Villeneuve o Ayrton Senna. Nuestra generación, la de los 80, era muy joven cuando murió el mito de Sao Paulo en Imola, pero recientemente Jules Bianchi nos dio una bofetada de realidad. Sí, los deportes de motor son peligrosos y los participantes se mueren. Es una posibilidad, hay que asumirla y aceptarla como una parte amarga y desagradable, pero atávica a cualquier competición de dos o cuatro ruedas. Cuando un piloto va al Dakar debe concienciarse de que puede fallecer, cuando un aficionado se acerca a una cuneta a seguir un rally debe tener claro que un coche le puede arrollar y cuando vemos una carrera de Fórmula 1 por la televisión, hay que asumir que esos 22 pilotos pueden no quitarse el casco nunca más.

Es la aceptación de este riesgo la que obliga a estamentos como la FIA a introducir mejoras en busca de mayor seguridad. Hace 65 años, cuando nació el Mundial de Fórmula 1, los pilotos iban sobre auténticas bombas de metal llenas de combustible inflamable, con la única protección de un gorro de cuero, unas gafas y unos guantes. Hoy los chasis son de fibra de carbono que aguantan impactos a 300 km/h y permiten que un piloto salga de debajo del coche pensando en su madre, caso de Alonso. Quien quiera saber más del tema, no puedo sino recomendarle el documental 'One', del que Miguel Gutiérrez hablaba en 'Sabemos' unos días antes de la cita inaugural del campeonato.

La búsqueda de la seguridad no debe parar aquí: elementos como el halo (en su versión original o en la última de Red Bull) son necesarios para garantizar que ese riesgo, que nunca desaparecerá, sea cada vez menor.

Hace años, Fernando Alonso habría muerto en la curva 3 de Melbourne en un accidente igual que el de este domingo, y ha podido salir saludando por su propio pie. Hoy hay motivos de celebración.

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