Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

'Cepillo', la maldición dorada de Neymar

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 15/06/2014 Cristina Cubero

Parma Aragón guarda el dibujo que Diego y Romina hicieron para su padre, Oribe Peralta, antes de que marchase a los JJOO de Londres. La psicóloga de la selección mexicana guarda esas medallas de oro que dibujaron los dos pequeños para darle suerte a papá. "Tú ya las has ganado", le escribieron. Ese dibujo servía como arranque en el vídeo motivacional que la especialista les puso horas antes de la final de los JJOO de Londres, la final contra el Brasil de Neymar. Peralta era el padre de un equipo de futbolistas que nunca había jugado fuera de México. Tan solo, Giovani dos Santos que no participó en la final por lesión, sabía lo que era cruzar el charco para ganarse la vida.

Oribe no tiene santo. Su nombre significa 'el que trabaja el oro' y Julieta Morones, su madre, decidió ponerle este nombre al chaval para ver si les daba suerte. El 'cepìllo', sobrenombre que le viene de su pelo puncha, empezó a jugar a los 13 años en Los Vagos y cuando poco después le convocan para La Partida se rompió tibia y peroné, lesión que le mantuvo un año fuera de los terrenos de juego. Óscar Ruggeri se fijó en este goleador impetuoso y se lo llevó al Club Deportivo Guadalajara y de ahí a los Monarcas, León, Monterrey… hasta los Santos Laguna, su club. Siempre en México.

"Señora, somos gente alegre. ¿No me puede fichar el Barça?", decía simpático el delantero de México. "Siempre soñé ser como Ronaldo el Fenómeno". Oribe había destrozado a Brasil en la final de los JJOO de Londres. Le había bastado con 27 segundos para conseguir el primer gol contra la selección favorita, marcó también el segundo tanto de México. Hulk sólo pudo maquillar el resultado en el minuto 90. 2-1 y la maldición de los JJOO con Brasil se mantuvo. Nunca se ha colgado Brasil el oro olímpico, ni siquiera con Neymar como estrella del equipo pudo romper el gafe. Aquella final la jugaron también Thiago Silva, Marcelo, Hulk y Oscar, una base importante de la actual selección brasileña, aunque el seleccionador era Mano Menezes, nada que ver con Scolari.

Oribe Peralta es la obsesión de Scolari y organizó en la Granja de Comary un partidillo para crear automatismos para anular al veterano delantero. Saben que México sale bien con el balón controlado y que los contraataques son letales.

No esperen un futbolista estilizado y elegante, Oribe es básicamente un goleador intuitivo. Es increíble pero nunca se fijaron en él para jugar en Europa cuando siempre es uno de los destacados de México. Ni siquiera cuando destrozó al Brasil de Neymar con dos goles en la final olímpica. Oribe significa el que trabaja el oro. Oro como la Copa del Mundo que piensa puede ganar México. Gente alegre. Que juega sin presión. Porque saben que los favoritos son los brasileiros, como eran en la víspera de la final de Wembley. Ellos en aquella final eran un grupo de jóvenes méxicanos que prácticamente no habían salido de su país. Delante tenían a multimillonarios brasileños que jugaban casi todos en Europa. Pero ganaron. Ultra ganaron con dos goles de este veterano, que más que trabajar el oro lo conquista.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Mundo Deportivo.com

image beaconimage beaconimage beacon