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Champions sobre ruedas

Marca Marca 02/05/2014 marca.com

En las vitrinas del CD Fundosa ONCE vive una Copa de Europa. En 1997 se mudó a España desde Sheffield, Inglaterra. Le tocó compartir piso con unas cuantas compañeras made in Spain. Con el paso del tiempo, llegaron nuevas inquilinas, todas nacidas en España. Las últimas, hace escasas semanas. Ahora convive con 13 trofeos de Liga y, otros tantos, de la Copa del Rey. Cada año ansía la llegada de una nueva residente que, como ella, provenga allende nuestras fronteras. El sueño se atisba de nuevo en el horizonte.

Desde hoy, el Fundosa ONCE disputa un nuevo Campeonato de Europa de clubes de baloncesto en silla de ruedas. Las Rozas (Madrid) acoge el torneo con los ocho mejores equipos del Viejo Continente. En sus 19 años de historia el club madrileño ha participado en 18 ediciones de la fase final de este torneo. Solo en 1997 levantó el trofeo. Su palmarés recoge tres subcampeonatos. En cuatro ocasiones acabó tercero.

El Fundosa afronta la competición sin haber perdido un partido en toda la temporada. Ha levantado los títulos de Liga y Copa del Rey de forma inmaculada. "Siempre vamos a por todos los títulos que disputamos. Hemos ganado la Liga y la Copa, pero la Champions es diferente a cualquier otra competición. Es cierto que llevamos pensando en ella desde hace tiempo", afirma José Manuel Artacho, entrenador del Fundosa.

En el vestuario se respira la calma tensa previa a un gran reto. "Este equipo está hecho para la Champions, para estar entre los cuatro primeros de Europa", señala Rafael Muiño, el capitán. Llegó a Fundosa en 1998, justo el año después de ganar la Copa de Europa. "Tengo esa espinita clavada. He jugado todo a nivel de selección, he ganado Ligas y Copas, pero me falta este título para culminar una gran carrera. El equipo está como loco por conseguirlo, supermotivado. Es un buen año para intentarlo, aunque será complicado porque los rivales son muy fuertes", puntualiza.

La condición de anfitrión eximió al Fundosa de jugar la fase previa, al igual que al Galatasaray, vigente campeón. Los turcos son el rival que nadie quiere ver hasta la final. El Fundosa comparte grupo con el Santa Lucía, el Lahn-Dill y el Meaux. "Esta competición exige un gran físico y un buen nivel de concentración. Son dos partidos diarios y los dos primeros ante los rivales más duros —Santa Lucía y Lahn-Dill—, pueden decidir nuestro futuro en la competición", señala Artacho.

Jugar en casa
José Manuel tomó la riendas del primer equipo este curso, tras varias temporadas como segundo entrenador y preparador físico. Licenciado en Ciencias del Deporte y la Educación Física, en cuarto curso escogió la especialidad de deporte adaptado.

Cuando su profesor Javier Pérez, vinculado al Fundosa, pensó en formar un equipo con licenciados en INEF, Artacho aceptó su oferta. Era el año 2004. Venía del voleibol, controlaba a la perfección el tema de las estadísticas, y poseía conocimiento de ruedas de su etapa en un equipo ciclista de Córdoba. Hoy en día, además, es segundo entrenador de la selección femenina.

El Fundosa ha preparado a conciencia este Campeonato de Europa de clubes. Al no jugar la fase previa, ha carecido de unos partidos que suelen servir para tomar contacto con la competición continental y como termómetro para valorar el estado del equipo. "Este año el ritmo de entrenamiento y la intensidad los hemos buscado nosotros mismos", apunta el técnico.

El hecho de jugar en casa es un aliciente más para el Fundosa. Aunque no han entrenado todo lo que hubieran deseado en la pista de Las Rozas y deben pasar de jugar en suelo sintético al parqué, el factor público siempre otorga un punto extra: "Nos gusta la idea de jugar en casa, aunque eso no implica ser favorito en la competición", comenta Artacho.

La dureza de los rivales no asusta al club madrileño. "Los años anteriores no teníamos tantas rotaciones de calidad para afrontar partidos contra equipos más fuertes. Hay jugadores que han dado un paso adelante. Tenemos una plantilla amplia, con calidad y talento, que nos permite poner siempre en cancha combinaciones de gran nivel", afirma Artacho.

En el baloncesto en silla de ruedas se aplica una puntuación a cada jugador, que va del 1 al 4,5 , en función de su grado de minusvalía. El quinteto en pista nunca debe superar los 14,5 puntos, de ahí la importancia de las combinaciones de jugadores.

El equipo, además, aglutina experiencia y juventud. Veteranos y noveles comparten la ilusión por la conquista del título continental. "Los más jóvenes, que ya han vivido esta competición aunque no en casa, están como locos, algo más nerviosillos que nosotros que llevamos más tiempo. Nos transmiten su ilusión a todos nosotros", comenta Rafa Muiño.

Entre los más jóvenes destaca Daniel Stix. Cuando vino al mundo, el 24 de junio de 1997, el Fundosa acababa de levantar la Copa de Europa. Stix, hijo de padre estadounidense y madre madrileña, que se conocieron en Tokio (Japón), nació con parálisis en sus miembros inferiores.

Nacido para el deporte
Con 8 años, comenzó a jugar al baloncesto en una escuela de integración en Alcobendas. Con 14 fichó por el Fundosa y se convirtió en el jugador más joven en disputar la Champions. La diferencia de edad no es un obstáculo en el vestuario: "Estás con compañeros 20 años más mayores, pero te adaptas. Estar aquí me ha dado la oportunidad de madurar como persona".

Desde hace un tiempo, debe aguantar las bromas de los más veteranos. Es el peso de la fama por protagonizar el último anuncio de Cola Cao. La marca buscaba un deportista discapacitado que practicara deportes extremos para su nueva campaña. Daniel encajaba en el perfil. Desde niño había practicado natación, esquí, baloncesto, montado en bici. También ha surcado el cielo gracias al kitesurf. "Hay oportunidades que te llegan una vez y debes aprovecharlas como el anuncio o jugar en el Fundosa".

Sin dejar al lado otros deportes, ahora dedica casi todo su tiempo al baloncesto y a los estudios. "El deporte es parte esencial de mi vida, ahora mismo lo es el baloncesto. Me apasiona y espero llegar muy lejos", comenta el que fuera jugador revelación de la Liga la pasada temporada.

El primer paso es la Copa de Europa: "Es el campeonato que todo jugador desea jugar y ganar. Es el objetivo que nos queda", apunta.

"Nací para practicar deporte", reza el anuncio..., pero ¿también para ser campeón de Europa? "Espero que sí, el domingo te lo digo", comenta entre risas. Por sus manos y por las del resto del equipo pasa que la Copa de Europa del 97 ya no sea la única en las vitrinas del Fundosa que, como diría la copla, se sienta en tierra extraña.

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