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Cheque descuento por ser valencianista

SPORTYOU SPORTYOU 11/03/2016 Chema Mancha
Cheque descuento por ser valencianista © Getty Images Cheque descuento por ser valencianista

No sólo lo urgente es lo importante. Que la competición devore a los aficionados es entendible, pero las instituciones deben andar con tiento y cabeza arriba para evitar despropósitos y para fijar bien las vías por las que ruede todo. El relato, el futuro, el ejemplo, las guías, las bases, el plan.

Hay dos chicos en la cantera del Valencia que son todo lo que una cantera puede desear. Bueno, en realidad hay más, pero quiero pararme en estos dos chicos por el dilema que su situación le está planteando ahora mismo al club. Dos joyas que resisten al tópico de ser ‘las perlas’ de la escuela con inusual humildad para sus circunstancias.

Uno se llama Carlos Soler y de su contexto ya hemos publicado algo en Sportyou. Un mediocentro que puede jugar en todas las posiciones del centro del campo, que llama a patadas a la puerta del primer equipo, pero al que no le suben de categoría porque no quieren ponerlo en el escaparate. Tiene que renovar su contrato y le regatean no sólo en lo económico sino -para mi esto es mucho más grave- en los años de vinculación. El chaval, lógico, no considera que le ofrezcan un proyecto a largo plazo convincente.

El otro chico se llama Fran Villalba. Es mediapunta de los buenos, de los que piden la pelota en cada jugada cuando su equipo va perdiendo (recomiendo ver este resumen de su último partido con el juvenil. Fran es al que siempre le pasan el balón cuando sus compañeros se encuentran en apuros). Le quedan dos años de contrato y su renovación está congelada. Tiene una cláusula de cuatro millones de euros y el club quiere ampliarla… sin ampliarle mucho la ficha, claro.

Ambos chavales son valencianistas y ambos se han criado en Paterna desde bien pequeños. Con ambos el club juega con su condición de aficionados de cuna, como si eso fuera un lastre y no un mérito: si sientes el club y el escudo significa que debes aceptar condiciones peores que alguien que no lo haga.

Yo propongo que transformen esto y lo hagan al revés. Me gustaría una escuela, un club, en el que ser de casa sea un plus a la hora de negociar. Que por haber mamado el club desde 'nanos' tuvieran preferencia, siempre que su calidad acompañe. Y me gustaría que eso mismo fuera utilizado de ejemplo para el resto de chavales: que sea el club el que demuestre su valencianismo y no quien fuerce a demostrarlo continuamente a sus promesas en cada negociación.

También hay ejemplos de esto en la primera plantilla. A Gayà se le presionó durante su renovación para que su valencianismo funcionase como un cheque descuento. No vi mucha dureza y exigencia al club sin embargo en el fichaje de Aderlan Santos, el peor central que ha pasado por Paterna en los últimos 30 años, en el que el Valencia se supone que se gastó casi 10 millones de euros. Ahí no se regateó, ni en años de contrato ni en precio. Ese no es el modelo de club que me gusta.

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