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Chory hizo bailar cumbia al avión

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 28/04/2014 Ángel López
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Los jugadores de la Real y los más de 100 seguidores que les acompañaban gozaron de un vuelo plácido desde Sevilla, con la tranquilidad de los tres puntos y el regusto dulce de la victoria ante el Betis. En poco más de una hora, el vuelo chárter que partió desde el aeropuerto de San Pablo con sol y calor aterrizó en Hondarribia con algún sobresalto, el cielo encapotado y ambiente fresco.

Hubo lugar para cierta diversión en el trayecto. Chory Castro se erigió en el protagonista, toda vez que hizo casi todo el trayecto metido en la cabina del comandante, que ya había avisado antes de partir de que el aparato podía moverse por rachas de viento "a la derecha".

El atacante uruguayo fue objeto de algunas chanzas tras un aterrizaje para corazones duros, con un bamboleo anterior a tomar tierra que provocó que se oyera algún grito dentro. Amante de la música sabrosa de su tierra, Chory le hizo bailar cumbia al aparato. 'Vaya aterrizaje que te has marcado, ¿eh?', bromeó con él un aficionado. '¿Viste?', respondió el realista, jaleado por los hinchas en el propio avión.

No volvieron todos los que se fueron ni los pasajeros eran idénticos a los de la ida. Por ejemplo, Bravo se desplazó a Barcelona por su cuenta. No participará en el entrenamiento de hoy porque va a atender a un compromiso comercial con la selección de Chile. Sí lo hizo Griezmann, pero, a diferencia de todos sus compañeros, lo hizo vestido de calle, ya que en Biarritz tomaba otro avión. Su destino era París, adonde acudió a los estudios de Canal + a realizar una entrevista. El que se incorporó al vuelo de vuelta sin haber participado la víspera en el de ida fue, entre otros, el presidente Jokin Aperribay, junto a su familia.

Los realistas retornaron con la satisfacción del deber cumplido, por la victoria, pero también con una sensación rara en el cuerpo, la de haber asistido desde la primera fila al drama de otro equipo, el Betis, que bajó a Segunda.

Su rendimiento en el verde del Benito Villamarín no fue ni mucho menos redondo, desde luego, más bien dejó mucho que desear a pesar del triunfo. Y no hay justificaciones. Pero les tocó lidiar con una situación que no están acostumbrados a digerir. Su enfrentaban a futbolistas que estaban totalmente fuera de sí, desencajados por la tristeza, asustados por las reacciones del público, un tanto avergonzados por lo que les había pasado, por el descenso. Y eso dibujó un escenario raro en el que no supieron manejarse los realistas.

Eso sí, tanto los jugadores como los aficionados se mostraron tremendamente respetuosos con el drama local. Vela ni siquiera celebró su tanto, que daba tres jugosísimos puntos. No hubo expresiones de alegría sobre el verde al final y se vio a algunos realistas animar a sus colegas vestidos de verdiblanco, que estaban destrozados.

Los aficionados txuri urdin, por su parte, se limitaron a animar a los suyos. No hubo cánticos relacionados con el descenso del oponente, lamentablemente muy comunes en otros lugares.

El clima estaba envenenado. 'Directivos, jugadores y palmeros, estáis matando un sentimiento", rezaba una pancarta. 'Mel sí, directiva no", era el mensaje de otra. "¡Jugadores, mercenarios!" o el clásico "¡Esta camiseta no la merecéis" fueron algunos de los cánticos de una hinchada bética que pidió que sacaran a jugar a Joan Verdú sólo para pitarle.

Y en ese funeral se alimentó la Real, que volvió con tres puntos y un copiloto de lujo

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