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Cuando Red Bull te corta las alas

SPORTYOU SPORTYOU 02/10/2016 David de la Peña
Cuando Red Bull te corta las alas © Getty Images Cuando Red Bull te corta las alas

La principal petición que la FIFA hizo a la federación de fútbol de Estados Unidos para llevar allí el Mundial de 1994 fue la creación de una liga local de primer nivel. La NASL, que gozó de un seguimiento mediático aceptable desde su creación en 1968, había desaparecido en 1984. La FIFA no podía permitirse llevar la Copa del Mundo a un país sin una competición local bien organizada. Por eso, en diciembre de 1993 se fundó la Major League Soccer, que echó a andar en 1996.

Diez franquicias divididas en dos conferencias dieron el pistoletazo de salida a la competición. Entre ellas, el New York/New Jersey MetroStars. El equipo que iba a representar en la MLS a uno de los centros económicos más importantes del planeta estaba llamado a dominar la liga desde su comienzo, pero nunca llegó a hacerlo. Los MetroStars empezaron a jugar en el Giant Stadium -sede del Mundial 94 y estadio de los New York Giants de la NFL-, con capacidad para más de 80.000 espectadores. En su primer año de soccer, recibió a una media de 40.000 asistentes por partido.

Con el fichaje estrella de Roberto Donadoni, mito del AC Milan dominante en el fútbol europeo, y con Carlos Queiroz en el banquillo -y  el campeón del mundo Carlos Alberto Parreira al año siguiente- las expectativas estaban por las nubes. Los objetivos no se cumplieron, pero la Copa del Mundo generó una ola de optimismo que asentó una sólida base de seguidores del NY/NJ MetroStars. Años después, esos mismos aficionados acabaron sintiéndose  'traicionados'.

La llegada de Red Bull

Tras aquel 'boom', la MLS sufrió graves problemas financieros. El costoso alquiler que los clubes pagaban por utilizar los estadios destinados a otros eventos fue el principal problema. La liga estuvo a punto de desaparecer, pero la construcción de estadios específicos reflotó la economía de las franquicias. En ese contexto de expansión, una famosa bebida energética apareció en la vida de los MetroStars.

Algunos aficionados de NY MetroStars recibieron una compensación de 5 dólares por su viejo carnet

En marzo de 2006 se hizo el anuncio: Red Bull se hacía con los MetroStars, y el equipo pasaba a llamarse “Red Bull New York”. Cuatro años después, no quedaba nada de los MetroStars. Red Bull se gastó unos 200 millones de dólares en el Red Bull Arena -un estadio con capacidad para 25.189 espectadores, mucho más reducido con respecto a las posibilidades del Giant Stadium- y eliminó el logo y los colores de los MetroStars. Años después, consiguió también llevar a Thierry Henry a la MLS.

Sin duda, Red Bull ha sido un factor fundamental para explicar el crecimiento de la liga. No obstante, algunos de los antiguos seguidores del equipo comenzaron una cruzada contra la marca austriaca. Los primeros socios perdieron sus privilegios y su antigüedad. En sus propias palabras, los nuevos dueños les “robaron la memoria”. A cambio de perder su carné de los MetroStars, algunos recibieron como compensación un cheque de cinco dólares.

Salzburgo, primera piedra del imperio

El austriaco Dietrich Mateschitz, fundador de Red Bull, es el cerebro de una campaña de márketing que lanzó su producto al estrellato. La marca patrocina numerosos eventos de deportes extremos -también compró la escudería de Formula 1 Jaguar Racing, que pasó a ser Red Bull Racing- y llegó al fútbol en 2005, cuando se hizo con todas las acciones del SV Austria Salzburg.

Tras comprar el Austria Salzburg, Red Bull quiso incluso eliminar su palmarés

Lo sucedido en New York un año después ya tenía un precedente: Red Bull cambió el morado de la equipación del SV Austria Salzburg por el rojo y blanco corporativo, modificó el escudo y por supuesto el nombre del equipo, que pasó a llamarse Red Bull Salzburg. Esto provocó la ira de los hinchas del mítico Austria Salzburg, sobre todo cuando Red Bull intentó eliminar el anterior palmarés del equipo. La federación austriaca se negó.

Meses después, hinchas que se sintieron estafados al ver cómo se esfumaba el equipo al que habían apoyado durante tantos años decidieron fundar el SV Austria Salzburg desde cero. Tras cinco ascensos en nueve temporadas, el equipo descendió el curso pasado de segunda a tercera división, donde prosigue su pelea para llegar algún día a la primera división y verse las caras con su odiado Red Bull Salzburg.

RB Leipzig, su proyecto más ambicioso

El éxito deportivo del Red Bull Salzburg es evidente -ha ganado siete veces la Bundesliga austriaca desde 2006- pero su proyección europea no responde a la ambición mostrada por Mateschitz -Sebastian Vettel ganó cuatro veces consecutivas el campeonato del mundo de Formula 1 entre 2010 y 2013-. El magnate puso entonces el ojo en una competición más poderosa: la Bundesliga alemana.

Las inversiones del grupo Red Bull GmbH se centraron en 2009 en la quinta división del fútbol alemán. Las normas de la federación germana le impidieron adquirir el 51 % del FC Sachsen Leipzig, el FC St. Pauli, el 1860 Múnich o el Fortuna Düsseldorf, clubes por los que se interesó. Los hinchas protestaron y la federación vetó la posible operación, aunque es algo que no pudo hacer en la quinta categoría.

Los hinchas del Köln organizaron una sentada contra el recién llegado a la Bundesliga RB Leipzig

Así nació en 2009 el RasenBallsport Leipzig, después de adquirir la plaza del SSV Markanstädt, a 13 kilómetros de Leipzig. El curioso nombre 'RasenBallsport' (en español, 'deporte de pelota en césped') fue un regate a las leyes de patrocinio, que no permitían incluir 'Red Bull' en la denominación del club. En su lugar optaron por una palabra cuyas siglas mantienen la línea corporativista. Desde entonces, cinco ascensos en cinco años hasta alcanzar la Bundesliga, donde este curso aspiran a salvarse del descenso con relativa comodidad.

Aunque en este caso Red Bull no ha absorbido ningún club histórico, ha despertado el recelo de numerosas aficiones. Su política de talonario, con la que ha atraído a algunos de los jugadores más prometedores del país, ha hecho aflorar denuncias sobre la desigualdad de la competición. Cuando el RB Leipzig recibió al Borussia Mönchengladbach, la afición de este equipo estuvo callada hasta el minuto 19 en señal de protesta. Y cuando visitó al Köln, la hinchada local detuvo el autobús del Leipzig con una sentada en plena calzada, lo que provocó que el encuentro comenzase con 15 minutos de retraso.

Desde el punto de vista empresarial, la política de Red Bull es un éxito. A nivel deportivo, todos sus proyectos han crecido de forma exponencial. La marca se conoce en todo el mundo. Desde un punto de vista más romántico, un montón de pequeñas historias rodean al gigante. Cada vez se hace más grande, pero con menos brillo de lo que parece.

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