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De récord en récord

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 16/06/2014 Ainara San Cristóbal

Aritz Aduriz está disfrutando de su plenitud deportiva a los 33 años. Hace dos veranos, en cuanto vio la oportunidad, pidió al Valencia que le facilitara en la medida de lo posible su regreso a Bilbao. Tras dos amargas salidas, la primera tras ser descartado y la segunda con aquel traspaso al Mallorca por no estar considerado dentro del grupo de 'estratégicos', sentía que era el momento de intentarlo de nuevo. Quería disfrutar desde dentro de éxitos como las finales de Copa y Europa. Y con sus goles, batiendo dos veces sus mejores registros en Primera, ha ayudado a sacar el billete para la previa de Champions.

La primera campaña de su regreso, con los problemas extradeportivos por en medio, fue complicada. Aún así, firmó su mejor marca persona en la Liga con catorce dianas que contribuyeron a evitar apuros clasificatorios serios. Un récord que ha batido en el recién cerrado curso con sus 16 dianas en el torneo de la regularidad, a las que hay que sumar dos de Copa. Y eso que una latosa pubalgia le ha mermado durante determinados momentos a lo largo de toda la temporada. Tras sellar el cuarto puesto de forma matemática, no disputó las dos últimas jornadas para no empeorar la lesión antes de pasar por el quirófano para acabar definitivamente con el problema. La ambición de todo killer por engordar sus números no le cegó. Su prioridad era llegar en perfectas condiciones a la previa. Una decisión que beneficia al grupo.

El comienzo liguero no fue fácil. El donostiarra, pese a los tratamientos conservadores de su plan específico, no terminaba de encontrarse a gusto en el verde. Cuestión que se tradujo en una tardanza mayor a la habitual para cantar su primer gol. Tuvo que esperar hasta la novena jornada, cuando se aprovechó de un error de la zaga del Villarreal para atar la victoria tras el tanto de Rico. "Todos esperábamos un gol suyo para quitarse esa ansiedad del delantero cuando no marca. Ha tenido tranquilidad", celebraba Valverde.

El temple que le faltó apenas tres semanas después, cuando tras sellar la remontada ante el Levante elevando su cuenta a tres tantos cayó en la trampa de Simao y fue expulsado con el tiempo cumplido. Sus quejas al árbitro, nacidas de su incredulidad al comprobar que el trencilla también había picado, le acarrearon dos partidos de sanción a pesar de que la roja quedara anulada. Un tiempo que, en cualquier caso, le vino bien para tratarse con más calma sus molestias en el pubis.

Hattrick en la traca final

El ariete fue sobrellevando esos dolores, que unos días le atacaban más, otros menos y otros le dejaban tranquilo, y se apuntó cinco goles más entre diciembre y enero. Tres en Liga y los dos en Copa, estos ante Celta y Atlético. Aunque su verdadera liberación realizadora estaba por llegar, con esos diez goles firmados entre el 28 de febrero y el 20 de abril en las ocho jornadas que disputó.

Empezó fuerte la serie, con un hattrick al Granada (4-0). Era el segundo que conseguía en Primera, aunque el anterior ni lo celebró. Fue durante el bienio negro rojiblanco y no sirvió para puntuar. "Aquello no tuvo nada que ver, ni quise el balón. La situación era totalmente diferente", recordaba Aduriz, que en esta ocasión sí aceptó el regalo del esférico. "Tengo algún otro de otras temporadas, en Segunda y Segunda B, en casa de mis aitas, supongo que irá para allí", desveló.

El subidón de estos goles le ayudó a marcar de forma consecutiva en los dos siguientes compromisos, ante Valencia y Villarreal. Dos empates claves. Y tras dos encuentros sin ver puerta, llegó la traca final. Doblete ante Levante (1-2), Málaga (3-0) y Barça (2-1) de la jornada 32 a la 34. Tras amarrar el pasaporte a la Champions con su trabajo pero sin más tantos frente a Sevilla (3-1) y Rayo (0-3), se despidió de la temporada a falta de dos partidos para solucionar esa pubalgia en Munich y empezar cuanto antes la puesta a punto para el ilusionante nuevo curso que arrancará en agosto

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