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Desencanto

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 30/04/2014 Rogelio Román

A la vuelta de un año, el Espanyol que preside Joan Collet y entrena Javier Aguirre sigue tan en la cornisa como el del pasado curso. Entonces, por estas fechas, cerraba una dura campaña en el campo del Getafe. Tras aquel 0-2 el técnico dijo sin ambajes que preguntaría a sus jugadores por el rumbo a tomar en las seis jornadas finales.

La contestación fue sumar un punto de dieciocho. Mal balance dado por bueno tras tanto sufrimiento, y que no fue hándicap para renovar otro año a Aguirre. Un tiempo que el 'vasco' ha ido trampeando de bien a peor hasta este otro final de curso histriónico, con el equipo metido en un enredo innecesario por dejación de todos, sin los deberes hechos.

Puede estar tranquila la afición, que con 41 puntos no bajará de categoría el Espanyol. Pero Collet, Aguirre y compañía deben enterarse ya que el problema del Espanyol es renuente. Y se llama desencanto. De una afición que si bien siempre hizo profesión de fe sin pedir mucho a cambio, está hastiada de tanta incongruencia y sufrimiento innecesario. Aguirre puede sacar ahora sapos por la boca, pero de su discurso de todo el año recoge los frutos. Hace un mes que el colectivo se echó a dormir tras ganar al Málaga y alcanzar los 40 puntos. ¿Le entró entonces el arranque de apostar por 50 puntos? No ¿Quizá lo hizo luego tras palpar que si los lograban no le podrían negar la renovación?

Vendiendo la milonga de 42 puntos todo el curso, este Espanyol está anclado en 41 y oposita a romper los números del anterior. Con tres jornadas por delante le queda margen para establecer un nuevo record negativo. De momento acumula siete derrotas en su estadio, insólito desde su inauguración. Y menos de la mitad de los puntos en casa (25 sobre 54). Lógico: suma uno en los últimos cinco partidos. In extremis contra el Rayo, rival al que goleó en Vallecas, entonces último clasificado, y que ahora le saca dos puntos en la tabla. Como el Celta, o uno el Levante. ¿Todo es cuestión depresupuesto?

Sin cobrar al día, y sabiendo que punto arriba o abajo la permanencia no peligra, en la caseta hay apatía. Craso error porque falto de tensión en su juego, única arma que le ha valido para resolver partidos, el Espanyol se convierte en un equipo vulgar porque no le alcanza para ligar cuatro pases. Además, quien más, quien menos, piensa en su futuro inmediato.

Aguirre sabe que se agotó su crédito. Ya no se hacía con el presidente y, tras el trompazo con el Almería menos. Casilla es un asunto enquistado y está por ver cómo acabará. Moreno se tomó casi un mes por un golpe en el coxis. Y el lunes de reflexión, de añadido por asuntos particulares. Anunció que quizá tras el Mundial no vuelva. La renovación de Sergio García apunta a otro 'culebrón Verdú'. Los que no negocian, esperan hacerlo. Y otros sospechan que pueden salir en alguna venta.

¿Hacia donde camina este Espanyol? En lo deportivo, a más de lo mismo con quién se atreva a dirigirlo. En lo económico, de recortes y Hacienda que no traga con refinanciar la deuda a diez años. Hastío de la afición, que apunta a una peligrosa desbandada. Todo ello puede acabar con Joan Collet, quien en Sant Jordi deslizó que quizá no celebraría otro de presidente: suenan cambios.

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