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Diaw inventa una escapatoria

AS AS 29/04/2014 Juanma Rubio

Un día más en la oficina para los playoffs 2014: tres partidos, tres victorias de los equipos visitantes, que marchan 14-19 en 34 encuentros. Sólo Miami Heat ha jugado vacunado contra las sorpresas y las zozobras mientras los dos grandes aspirantes a llevarse el trono de Florida, San Antonio e Indiana, pasan las de Caín. Los Pacers de hecho están contra las cuerdas, lastimados por los Hawks pero heridos de muerte por las autolesiones que se han infligido desde el All Star. Mientras, San Antonio evitó el segundo milagro en tres días de los Mavericks y con ello un 1-3 que olía debacle de las espuelas. En un ejercicio de supervivencia rematado por Boris Diaw, los de Popovich ponen el 2-2 y se la jugarán en una miniserie a tres partidos con dos en su pista. Lo que en las series de este año más que una garantía es una jaqueca casi asegurada (y en esta eliminatoria: 92-114 en el segundo partido).

Aunque finalmente enderecen el rumbo y se metan en segunda ronda, los Spurs recordarán este duelo como un paso por el dentista. Pasa consulta el doctor Carlisle, confirmado como uno de los mejores técnicos de la NBA en los seis años que lleva en Dallas. La final ganada a Miami Heat en 2011 fue un trabajo de autor en el que él progarmó la ingeniería perfecta al servicio de la artillería de Nowitzki.Y esta eliminatoria ante los Spurs está sacando otra vez lo mejor del entrenador que se parece a Jim Carrey y que lleva la iniciativa sobre uno de los mejores de siempre, Gregg Popovich. Así sigue la partida de ajedrez: salen blancas, después mueven las negras. Y 2-2 por ahora. A Mark Cuban no le está saliendo el plan de rehacer el equipo campeón por la vía rápida para ofrecer un último asalto al anillo a Dirk Nowitzki, básicamente porque las grandes piezas del mercado se le han escurrido entre los dedos, de Chris Paul y Deron Williams a Dwight Howard. Pero ha sabido rellenar huecos de plantilla y cheques de pago con un grupo de jugadores profundo y equilibrado que es un canto a la clase media al que Carlisle saca chispas. Otra labor de buen entrenador: hacer mejores a sus jugadores. Especialmente a aquellos que son escandalosamente mejores cuanto mejore es su entrenador, caso de Monta Ellis. No es nuevo, sólo hay que recordar el papel en aquellos playoffs 2012 de JJ Barea, Chandler, Terry, Stevenson o el último gran Jason Kidd.

La tercera vía de San Antonio

Para evitar un 1-3 con olor a cloroformo, San Antonio Spurs se rascó los bolsillos en busca de recursos después de un vuelco infinito e imprevisto que convirtió un 38-58 en el minuto 27 en un 81-80 en el 43. Despojado de sus señas de identidad por la defensa orquestada por Carlisle, tampoco funcionó la jerarquía del biggest three (Parker, Duncan, Ginóbili) y San Antonio se agarró a un ejercicio de supervivencia angustiosa liderado por ese extraño verso suelto que es Boris Diaw. El francés de la figura oronda y el talento orgánico, de serie, había anotado 15 puntos en los tres primeros partidos de la eliminatoria. En est cuarto se fue a 17, 9 de ellos en el segundo tiempo con cima en el triple decisivo que puso el 87-90 a falta de 32 segundos. Después San Antonio concedió un rebote de ataque a Nowitzki y falló un tiro libre para que los Mavs tuvieran un último ataque con 89-91. Con casi todos mirando a Carter tras la heroicidad del domingo y algunos ojos fijos en Nowitzki, el balón fue para Monta Ellis, que falló una penetración forzada. pero que muchas otras veces convierte, bien presionado sin conceder falta… por Diaw.

© Matthew Emmons

La mayor remontada de Dallas en playoffs, la historia de la NBA es una sucesión constante de guiños al destino, era hasta hoy de 19 puntos… a San Antonio Spurs. En la final del Oeste de 2003. Así seguirá siendo… de milagro. El equipo de Popovich, el de los 62 triunfos en Regular Season, se agarró a esa tercera vía liderada por Diaw y la defensa (con algunos puntos cruciales) de Splitter sobre un Nowitzki que falló mucho en el último cuarto. Los Spurs sobrevivieron con una tonelada de tiros libres y sólo cuatro canastas en juego en todo el último cuarto. En el segundo tiempo Parker anotó dos canastas, Ginóbili una y Duncan otro. Cuatro entre los tres, con problemas físicos además para el base francés que en los últimos dos minutos se las apañó para sumar en los cinco puntos cruciales de su equipo: un tiro de media distancia convertido y la asistencia a Diaw. Desde ese punto de vista, el triunfo es una noticia aún más excelente para San Antonio más allá de los 20 puntos regalados.

La remontada de Dallas la coreografió Monta Ellis y la incendió un DeJuan Blair que primero acercó y luego alejó el triunfo del American Airlines Center. Su intensidad salvaje del segundo tiempo valió sus 12 puntos y 10 de sus 11 rebotes (cinco en ataque), y los mejores minutos de defensa interior de unos Mavs masacrados en puntos en la zona en el primer tiempo (10-26). Después, un ataque de furia mal gestionado le valió la expulsión por lanzar una patada desde el suelo a Splitter. La jugada dio oxígeno y tres tiros libres vitales (de 83-82 a 83-85) a unos Spurs que boqueaban contras las cuerdas después de fundirse literalmente en los dos lados de la pista. Dallas, 29% en tiros al descanso, regresó al partido sin salirse de su fórmula: Ellis (9 puntos en la reacción del tercer cuarto) o Devin Harris como playmakers en constantes penetraciones, Calderón o Carter lejos del balón buscando triples abiertos y Dirk Nowitzki como wild card: unos cuantos canastotes marca de la casa y 19 puntos pero 7/19 en tiros y sólo 16 de media en estos cuatro partidos con un 38 en tiros y un raquítico 20% en triples.

San Antonio empezó el partido metiendo un tiro de once y perdiendo 12-2. Ginóbili propició el vuelco al descanso (36-50) con quince de los veintisiete puntos de un banquillo spur que sacó tajada del pésimo segundo tiempo de unos Mavericks sin piernas que se pasaron siete minutos sin más producción que dos tiros libres de Nowitzki. Después del descanso se alcanzó 38-58 tras cinco fallos seguidos locales en ruta hacia la remontada finalmente inservible, un tramo pirotécnico de Ellis y Blair apuntalado por triples quirúrgicos de Calderón y Carter. Sin sus señas de identidad, San Antonio marcha 2-2 a duras penas (podría ser 1-3, podría ser 3-1). El balón no circula, el extra pass no aparece y cae en picado la producción crucial de unos exteriores apenas liberados (2 puntos, 1/4 en tiros entre Green y Belinelli). El cepo de Carlisle funciona y saca más de menos recursos. Pero la serie viaja empatada a San Antonio. En teoría ya ha pasado lo peor, un tercer partido en el alambre y con olor a tierra quemada, aunque esto son los playoffs de 2014: no hay certeza que se resista. El miércoles, quinta moneda al aire.

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