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El apagón de Messi y de Cristiano Ronaldo

Logotipo de SPORTYOU SPORTYOU 04/12/2016
© Alex Caparros/Getty Images

El Clásico decepcionó. Se esperaba mucho más de los dos equipos posiblemente más competitivos del planeta, y con esa igualdad sobre el césped se fueron diluyendo sus respectivas estrellas. Tanto Leo Messi como Cristiano Ronaldo suspendieron en su evaluación.

En vísperas de la entrega del Balón de Oro, ni Leo Messi ni Cristiano Ronaldo estuvieron a la altura de su tronío. El delantero azulgrana casi nunca encontró espacios en la tela de araña con ayudas de compañeros que montó Zinedine Zidane. Siempre estuvo muy vigilado y se fue alejando de su mejor versión, atosigado por el aliento del rival. Sólo respiró cuando el Barcelona hizo el primer gol y entonces pudo asociarse con Iniesta.

Messi se descolgó hasta el medio del campo como en otras ocasiones para entrar en juego, pero la estrecha vigilancia -sobre todo de Modric y de Kovacic en el inicio de la jugada- le amargó la noche. Tuvo una gran ocasión, solo una, después de un extraordinario pase medido de Iniesta pero su disparo con la izquierda se marchó cruzado. Su incidencia en el juego fue casi nula y aumenta su racha negativa con el Madrid: seis Clásicos ya sin hacerle un gol. O lo que es lo mismo, casi tres años.

El apagón futbolístico también afectó a Cristiano Ronaldo. Más lejos que de costumbre de la portería rival, se empleó mucho en defender y en echar una mano antes que en visitar el área del Barcelona. Cierto es que Mascherano, con un agarrón, le hizo un penalti. Fabricó una de las mejores acciones de ataque de su equipo, con caño incluido a Mascherano, pero no conectó un buen remate. Le perjudicó el desplazamiento a un costado para que Benzema se moviese por la zona del clásico nueve. Remató en una ocasión a puerta, en un cabezazo muy flojo, y en otras dos mandó el balón a las nubes.

A falta de Messi y de Cristiano Ronaldo, Luis Suárez y Sergio Ramos se convirtieron en los goleadores ocasionales de un Clásico que no pasará a la historia ni por el buen fútbol ni por la emoción ni por nada en especial. Si acaso, porque sus estrellas sufrieron un apagón que deslució el choque.

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