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El Barça encuentra inspiración

AS AS 29/05/2014 Juanma Rubio

El Barcelona tiene demasiado fresco todavía el Waterloo de Milán y es un equipo que parece desconfiar de sí mismo en cuanto le dan un motivo para hacerlo. El Laboral Kutxa ha sido durante todo el año poco más que un reflejo deformado de su propia genética competitiva (llegaba al Palau con 60 partidos oficiales y 30 derrotas, ahora 31 en 61). Pero no importa porque parece que Barça y Baskonia mezclan como elementos químicos inestables y con propensión a la explosión hollywoodiense en cuanto se enciende una chispa. El primer partido de su serie de cuartos fue un thriller de primera categoría con un segundo tiempo para el recuerdo. He aquí dos equipos que han estado, uno u otro, en las últimas 20 finales. Y que juegan su undécima eliminatoria en playoff ACB desde la última vez que se midieron en cuartos (1996). Hasta ahora contando aquella, 5-5. A tantas batallas y tanta igualdad respondió este partido, que sacó lo mejor de dos equipos que parece que necesitaban encontrarse, enzarzarse y apretarse mutuamente las tuercas. La rivalidad como terapia, la vieja esencia del deporte.

Los duelos directos de la temporada se ponen ahora 4-2 para el Barça, que jugará para ser semifinalista el sábado en Vitoria (21:15) con la garantía del tercer partido en casa garantizado. Pero para llegar a un 1-0 que parecía lógico se pasó por todo tipo de situaciones ilógicas y asombrosas. Un penoso segundo cuarto del Barcelona castigado por 19 puntos sumados por Nocioni y Hamilton (13-23 para 36-43 al descanso) y un despertar azulgrana a la antigua usanza tras el paso por vestuarios: Navarro entró en trance en un tercer cuarto de 18 puntos y 4 triples sin fallo al que respondió Heurtel con 15 en ese parcial, un duelo de pistoleros desatados que llevó el partido al drama de un último cuarto que el Barcelona debió ganar (87-80, minuto 38) sin un susto final al que se obligó por tres pérdidas seguidas (87-87). A partir de ahí, anotó Navarro y falló dos ataques seguidos Heurtel. Game Over.

Ese segundo tiempo (56-44) fue un tramo de baloncesto febril, hermoso en su suma de heroicidades y errores. El Laboral Kutxa perdió 8 balones tras el descanso (15-11 final) y no encontró a un Nocioni que concentró toda su producción en la primera parte. Hamilton y San Emeterio estiraron el amago de milagro de Heurtel con Pleiss superado por un partido que abrasó su habitualmente templada temperatura corporal. Lo mismo le pasó a Tomic. La guerra de héroes, de big-threes improvisados, acabó siendo para el formado por Navarro-Oleson y Dorsey. Un jugador de leyenda y dos ex del Baskonia…

Del 103 de valoración del Barcelona, 86 correspondió a ese decisivo trío. Ni anotaron Abrines, Pullen o Papanikolaou. Ni ayudaron demasiado Nachbar, un Lorbek desfigurado (ni jugó en el primer tiempo) o un Huertas que, cargado de faltas, se las apañó al menos para poner su granito de arena al final. Esta vez no hubo grandes engranajes colectivos ni grandes soluciones de pizarra. Sólo intensidad y talento: baloncesto. Dorsey cambió el partido con su defensa y sus segundos esfuerzos, creció hasta devorar las dos zonas (13 puntos, 6/6 en tiros, 11 rebotes con 6 de ataque) y firmó seis mates, uno antológico tras tres rebotes de ataque en la misma jugada. El estadounidense fue una central eléctrica que contagió a la grada y a sus compañeros, la llamada a la rebelión que escucharon Navarro y Oleson: 24 y 29 puntos, entre los dos 31 tras el descanso. Y en todo el partido 9/9 en triples, 16/17 en tiros libres y 6 asistencias. Una exhibición de determinación, lectura de juega y muñecas en estado de gracia. Demasiado para un Baskonia que sin embargo tuvo bola para empatar a falta de menos de medio minuto… Es Barcelona-Baskonia, da igual como lleguen y da igual hacia donde vayan. Es una pelea a muerte que seguirá el sábado. Match ball para el Barça, Fernando Buesa Arena: tambores de guerra.

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