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El Barcelona ridiculiza a Guardiola

SPORTYOU SPORTYOU 19/10/2016 sportyou
El Barcelona ridiculiza a Guardiola © Getty Images El Barcelona ridiculiza a Guardiola

El Barcelona ganó al Manchester City en un partido loco, con dos expulsiones, tres lesiones, un penalti fallado y un nuevo hat trick de Leo Messi para acercar al equipo de Luis Enrique a los octavos de final de la Champions League.

Luis Enrique y Pep Guardiola se encontraron en las escaleras de acceso al terreno de juego del Camp Nou. Ambos iban trajeados. De oscuro, como si hubiesen acudido al mismo sastre. Esa clonación de viejos amigos también se trasladó al césped desde que el colegiado dio la orden de comienzo.

El Barcelona y el Manchester City imitaron la misma idea de juego. Una presión altísima para intentar robar el balón y, de paso, mantener el peligro lo más alejado posible de su portería. Guardiola prescindió del Kun Agüero para aumentar efectivos en el medio del campo mientras que Luis Enrique repitió con Mascherano de lateral derecho.

La partida de ajedrez estaba servida. Blancas contra negras. Salida contra presión. Casi todo el juego discurrió por las botas de los porteros Ter Stegen y Claudio Bravo porque la idea de ambos entrenadores era construir desde atrás. Con tanto tacticismo el fútbol brilló por su ausencia porque cuando el balón estaba en las áreas la posesión correspondía la equipo defensor en lugar del atacante.

Los guantes de los porteros estaban impolutos porque no había ocasiones. La fórmula para romper el empate solo podía llegar por un error. Lo cometió Fernandinho al resbalar dentro del área cuando tenía un balón franco. Aprovechó el regalo Messi para hacer el primero.

No lo merecía el Barcelona porque había mucha igualdad. No cambió el decorado el gol y así se llegó al descanso con el arreón final del City, que ahora si obligó a Ter Stegen a meter dos buenas manos para evitar el empate.

En el arranque de la segunda parte todo siguió igual, dando protagonismo a los porteros jugando con los pies. Un riesgo que suele acarrear disgustos. En esta ocasión le tocó a Claudio Bravo. Erró en un despeje, entregó el balón a Luis Suárez cuando estaba fuera del área y luego interceptó con las manos el disparo del delantero azulgrana. Roja clara.

La expulsión rompió al City. Con unos menos quebraron sus líneas presas de sus propios errores. Messi, en ocho minutos, cerró el partido con casi media hora por jugar.

Tanto tiempo por delante sirvió para que el guión fuese más kafkiano. A las lesiones de Jordi Alba y Piqué en el primer tiempo, se sumó la expulsión de Mathieu por doble amarilla en tres minutos. Tres defensas no pudieron acabar el encuentro, algo inusual y Agüero entró al partido a falta de doce minutos para el final y con 3-0 en el marcador. Neymar puso la rúbrica al fallar un nuevo penalti y marcar el cuarto gol en la siguiente jugada.

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