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El Bilbao acaricia la permanencia y el Murcia seguirá sufriendo

AS AS 21/04/2014 Alfonso Herrán
Ehimen Orukpe intenta impedir la entrada a canasta de Roger Grimau. © Alfredo Aldai Ehimen Orukpe intenta impedir la entrada a canasta de Roger Grimau.

El Bilbao tiene una columna vertebral que cuando se pone a pleno rendimiento, le vale de sobra para doblegar a un tercio de rivales de la Liga ACB. Raúl López,Mumbrú y Gabriel son esencia pura del baloncesto en este país y siguen dando tardes de gloria. El equipo de Pueyo fue madurando el partido de lunes, tras la larga Semana Santa, que medio cerraba la jornada a la espera de los encuentros de Madrid y Barça, y asestó el golpe de gracia en el cuarto final a un Murcia muy básico, que pierde alma sin el lesionado Tillie. Los bilbaínos dejaron la permanencia encarrilada y el UCAM tendrá que seguir sudando, aunque no parece que Manresa vaya a contradecir a nadie sobre un traje de descenso que está hecho a su medida. Ojo, están separados por dos victorias y los catalanes visitan el Palacio de Deportes la próxima jornada. En cuanto al average, en Miribilla había poco que debatir, pues los hombres de negro perdieron solo por uno en la ida: 78-77. Había cuentas pendientes, eso sí, ya que los vizcaínos se fueron con cara de tontos tras un canastón triple final de Wood.

Nicola había basado su trabajo en anular la magia de los veteranos del Bilbao. No lo consiguió ni por el forro, porque le endosaron 53 puntos y 60 de valoración. Otra cosa es lo que sumó el banquillo. En los visitantes faltó cabeza en momentos clave y se dejaron ir por el tobogán del caos en el momento de decidir el partido. Lanzaron 71 veces a canasta (38 triples) y eso es una barbaridad que solo lleva al desastre con sus pobres porcentajes. Nicola justificó el afán triplista porque Lima se cargó pronto de faltas, pero no tiene sentido.

El Bilbao empezó tenso (2-12), pero disparó con cuatro triples seguidos (dos de Raúl López, uno de Gabriel y otro de Mumbrú) abatió al Murcia a falta de 7:17. Y luego firmó otro envío desde el arco lejano, de manos de su capitán Mumbrú, algo fuera de guión, desde casi nueve metros, aunque no tocó el aro. Por medio, un rosario de errores pimentoneros y un taponazo del propio Mumbrú a un Lima al que por poco lo saca del campo. Markota se sumó algo después a la fiebre lejana para dejar la contienda en el 75-64. Ese botín es oro molido en manos de tres jugadores con tantas batallas a sus espaldas. El Murcia dio señal de fragilidad mental absoluta, de defensa asomada a un mirador. Nicola quiso remontar a través de una zona. Después de que le habían asado a triples.

Pueyo se mostró agradecido a Miribilla: “Estoy orgulloso de la afición que tenemos: era un partido importante y la asistencia fue espectacular. También por el apoyo tras ese inicio que pudo generar dudas”. Y se activó el expediente Pilepic: el croata no jugó ni un segundo. Sobre la ausencia del alero croata (que sigue comprimiendo la rotación y quemando a los veteranos), el técnico despejó: “No hay nada especial he creído conveniente que jugaran otros y los que han actuado en su posición han hecho un buen trabajo. Es importante destacar que todo el equipo trabaja bien y todos son muy importantes en el día a día en el trabajo semanal. Espero que sea la victoria de la tranquilidad. Estamos a la misma distancia del playoff y del descanso y el playoff lo vemos imposible”.

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