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El complicado relevo en la selección

ABC ABC 29/06/2016 E. Yunta
Los jugadores de España, tras caer derrotados ante Italia. © EFE Los jugadores de España, tras caer derrotados ante Italia.

España ha necesitado otro tortazo en Francia para confirmar lo que se intuía después de Brasil, imperativa la reflexión en silencio para buscar impulso y entender, aunque eso es más difícil, que seguramente no habrá una selección tan arrebatadora como aquella, en la que mandaba Xavi por encima de todos. Los éxitos de 2008 (Eurocopa de Austria y Suiza), 2010 (Mundial de Sudáfrica) y 2012 (Eurocopa de Ucrania y Polonia) unieron al país cuando solo el fútbol daba alegrías y ahora se pasa al otro extremo, tan de impulsos y arrebatos la afición. En París, contra la Italia con la que empezó todo, España asumió el declive y se resume a la perfección con esa frase de Gerard Piqué en la zona mixta, por la que desfilaron los futbolistas casi dos horas después de terminar el partido sin ganas de nada. «No tenemos el nivel necesario para ganar un torneo de estos, no tenemos el nivel de antes», explicó el central azulgrana.

A partir de ahí, se empeña la gente en descifrar el problema y en proponer soluciones, obviando que casi todos los que han estado en Francia seguirán en la selección siempre y cuando el entrenador, presumiblemente otro que no sea Vicente del Bosque, cuente con ellos. Además, y pese al debate y el listado de peticiones, se antoja complicado encontrar un equipo con más calidad. En el entorno, para rematar, se medita sobre el estilo, tan característico e incuestionable hace nada.

Tapón generacional

La mirada se centra en los jóvenes, campeones de todo en las categorías inferiores y, en muchos casos, aún demasiado verdes para estar con la selección absoluta. En todas los torneos sub algo, España suele acabar con medalla al cuello, pero se ha producido un tapón porque la base del equipo es prácticamente la misma en la última década. Es comprensible si se atiende a los increíbles jugadores que han permitido tanto exceso y galardón.

Desde ya mismo, España tiene que pensar en la fase de clasificación para el Mundial de Rusia de 2018, una liga en un grupo complicado y en donde se penaliza el error. Solo acudirán directamente los campeones (los segundos, a la repesca) y a la selección le ha tocado, casualmente, compartir viaje con Italia, demasiado reciente el bofetón de Saint Denis como para pensar ahora en algo bueno. Albania, Israel, Macedonia y Liechtenstein son los otros aspirantes y la primera cita será el 5 de septiembre en suelo español (sin sede todavía) contra Liechtenstein. El duelo ante Italia será el 6 de octubre en Turín.

Sin que se sepa aún quién será el presidente de la RFEF (Ángel María Villar es el favorito, aunque pendiente de si se va a la UEFA a poner orden), y con Del Bosque enredando con una decisión que dio a entender hace ya muchos meses (su etapa terminaba en Francia), hay expectativas por saber qué va a ser de España. El fin de ciclo no entierra a la generación de oro, pues el relevo es complicadísimo.

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