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El desgarrador relato de la abanderada chilena que sufrió abusos

SPORTYOU SPORTYOU 03/07/2016
El desgarrador relato de la abanderada chilena que sufrió abusos © Getty Images El desgarrador relato de la abanderada chilena que sufrió abusos

No aguantó más. Tras años de silencio y lágrimas, Erika Olivera, maratonista y abanderada chilena en Río 2016, se atrevió a revelar la cruda realidad con la que tuvo que convivir durante su infancia. Durante 12 años, de los 5 a los 17, fue violada sistemáticamente por su padrastro (durante mucho tiempo creyó que era su padre biológico).  Hoy, con 40 años, y madre de cinco hijos después de tres matrimonios, la atleta ha sacudido el mundo del atletismo y del deporte con su relato.

La fondista ha paseado todos estos años su apellido por diversas competiciones deportivas como los Juegos Panamericanos, los Juegos Olímpicos (éstos serán sus quintos) y el Campeonato Mundial de Atletismo. Un apellido con el que ha ido de la mano mientras se daba a conocer por todo el mundo. Un apellido que tenía un significado que sólo ella entendía."Le hago honor al apellido de un hombre que fue lo peor que pudo haberme tocado en la vida. El apellido es reconocido hoy como algo exitoso, pero me costó muy caro y todos mis hijos tienen que llevarlo".

La atleta desvela en la revista El Sábado de El Mercurio de Chile que las violaciones empezaron cuando tan solo tenía 5 años : "Él empezó mostrándomelo como un juego, con caricias y después fue avanzando. Esa primera vez no entendí lo que pasó, era una niña, no entendía nada. Él siempre decía que eso nadie lo tenía que saber". Estos sucesos se repitieron a lo largo de toda su infancia llegando a ser casi una rutina. "Me acuerdo llegando hacia la puerta. Estaba sonada, nomás; tenía que pasarlo con él. Apenas tenía la oportunidad, era llegar y llevar para él. Mientras yo no me pude defender, él hacía lo que quería conmigo. A veces, en la noche, él iba al dormitorio nuestro y ahí molestaba un poco, me tocaba cuando estaban mis hermanos. Pero generalmente las cosas se daban en el día, cuando mi mamá no estaba".

Una joven Érika de 12 años, cansada de vivir esta pesadilla, decidió echarle valor contándole a su madre lo que tenía que soportar. Sin embargo, la reacción no fue la que ella esperaba: "Me dijo que ojalá que fuera mentira, porque si era verdad que él me abusaba, nadie me iba a querer; no iba a poder tener hijos ni familia". Ante la impotencia de no poder parar esa tortura, llegó hasta a intentar acabar con su violador por la vía rápida :"Este hombre tomaba mate y metí unas semillas (de un árbol que le habían contado que era venenoso) ahí, esperando que se muriera; pero obviamente no pasó nada". Sin embargo, tuvo que esperar hasta avanzados los 17 para ser capaz de hacer frente a su particular hombre del saco: "Me levantó la mano, yo se la sostuve y él me forzó más. Me puse chora, me defendí y le dije que no me volviera a hacer eso nunca más. Desde la calle le grité viejo de mierda. Mi mamá vio todo esto. Para mí fue un gran paso. Él no volvió a violarme. Fue la última vez".

Ahora Érika es una mujer sin miedo. Una mujer que ha superado su peor pesadilla. Una mujer, que tiene el récord vigente de su país en 5.000 y 10.000 metros, en el maratón y el medio maratón, que hapaseado con orgullo el escudo de Chile mientras callaba con dolor un secreto que por fin ha denunciado a la PDI, hace unas semanas, justo después de ser elegida por votación popular como abanderada. Érika Olivera se cansó “de mentir en las entrevistas”. Por fin pudo sacarse los cuchillos que tenía clavados desde hace tiempo, aunque siempre le quedarán las cicatrices.

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