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El efecto manada y la realidad

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 24/05/2014 Gemma Herrero

El último partido que el Real Madrid jugó bien fue el pasado 29 de abril en Múnich. Es decir, que se va a plantar a una final de la Champions ante el Atleti del Cholo sin haber competido en condiciones los últimos 25 días. Puede que hoy le salga, claro que sí. Puede que al fin ganen la Décima, faltaría más, pero el Madrid llega a Lisboa con más nubes que claros.

La afición blanca oscila entre la fe y la tremenda ilusión por ganar una Champions 12 años después de la última y el "ay, ay, ay" en las horas previas a la final. A estas alturas, entra en juego además la superstición y el 'efecto manada', que no es otra cosa que sentirse más seguro y protegido si se pertenece a un grupo. Se trata de ganar en confianza y creer que si todos están muy juntos, súper juntos y no dudan y lo desean mucho, la victoria llegará. Es humano, claro, pero si los seguidores no se sienten seguros de su equipo no es porque sean malos madridistas, es porque el Madrid no ha jugado una castaña pilonga desde hace 25 días con la excepción de los veinte primeros minutos ante el Valencia.

¿Se puede volver a competir después de no hacerlo durante un espacio prolongado de tiempo? "Es que es una final y ahí la motivación se da por segura", es el argumento principal. Ah, vaaale... Y entonces ¿ganar la Liga no era lo suficientemente importante como para ver a un equipo vivo y no la lamentable dimisión general en el tramo final? Durante los últimos 25 días no, pero ahora sí. Ahora le dan al click y hoy saldrán al estadio de Da Luz como motos y en perfecta armonía. ¿Es eso? Pues en el fútbol todo puede ser y ya sucedió de hecho en Múnich, pero hablamos entonces solamente de una cuestión de fe, no de razones ni argumentos.

Que se lo pregunten si no a los del Barça, que también creyeron en poder ganar la Liga porque, hombre, era una ocasión que no se podía desperdiciar y a todos les hacía una ilusión bárbara, pero a la hora de la verdad se comprobó que, como se veía, el equipo no daba más de sí. La fe contra las certezas.

Ganar lo cura todo

Por si la cuestión anímica no fuera suficiente, las bajas y dudas sobre el estado físico de los jugadores no ayudan a despejar el nubarrón: Sin Xabi Alonso y con Ancelotti empeñándose en un Illarramendi que hasta ahora no ha aportado nada. Con la incógnita de Pepe y con su sustituto, Varane, que tampoco está para muchos trotes. Y, seguimos para bingo, con la BBC hecha un cisco porque el único que llega a Lisboa en perfecto estado de revista es Bale.

Ya explicará alguien la gestión de la lesión de Cristiano, por cierto. O no, porque total, si el Madrid gana la final, todo se dará por bueno y los que dudaron es que no tienen ni idea y además le deseaban mal al equipo. Una última duda: ¿alguien se imagina que Simeone pudiera ver peligrar su puesto si esta noche no gana la final? Pues en esas está Ancelotti. Así que tan bien no lo ha hecho. Pero si gana la Décima será un fenómeno. Como siempre, y hoy en Lisboa más que nunca, ganar lo cura todo.

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