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El Espanyol, en caída libre

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 05/05/2014 Anna Cordovilla

Asegurar que el Espanyol ha caído en barrena tras encadenar una pésima racha de juego y resultados, ya no es noticia. Lo que sí lo es la inevitable urgencia de puntuar que tendrá el Espanyol el próximo domingo ante Osasuna, para ahorrarse un final de infarto.

El tropiezo ante el Valladolid del sábado supuso que los de Aguirre hayan sumado en el último mes largo, un sólo punto de los últimos 18 en litigio: en los seis últimos partidos, cinco derrotas y un empate ante el Rayo. Escuece y las alarmas ante la posibilidad de un descenso se disparan. Penoso.

Las combinaciones que llevarían a bajar al Espanyol son muy rocambolescas, difíciles de que se acaben consumando. El conjunto perico debería perder los dos partidos que restan y el pelotón de rivales que están por debajo en la clasificación, ganarlo todo. Sin olvidar, además, que se dan varios enfrentamientos entre rivales directos por eludir la tragedia de bajar.

Es complicado, sí, pero no imposible. Y el vestuario se ha conjurado para vencer sí o sí el domingo a Osasuna, para ahuyentar agonías finales y para no 'destrozar', aún más si cabe, a una afición perica indignada y decepcionada.

Es lógico el nerviosismo que se ha instalado en el espanyolismo. Cayó el equipo de Aguirre, pero el resto de 'vecinos' que están por debajo en la tabla, sí puntuaron. Ganó el Elche, el Valladolid y el Almería, y empató el Getafe. Se aprieta.

En el partido ante Osasuna no cabe otro resultado que un triunfo del Espanyol, pero los de Aguirre afrontarán dicha 'final' con más o menos tranquilidad, en función de dos resultados de esta semana.

Para cerrar la jornada, el Granada se mide hoy a la Real Sociedad. Mientras que el miércoles, el Valladolid juega el partido que tenía aplazado ante el Real Madrid.

No debería sufrir el Espanyol, pero sí urge un somero análisis para detectar y solventar las causas de la triste caída en picado.

¿Qué ha pasado desde que se ganó en Málaga, el 26 de marzo, y el Espanyol sumó los 40 puntos? Desde entonces, el abismo.

Para empezar, ha tambaleado la solidez defensiva de la que había hecho gala en el arranque de año, pues Casilla ya encadena siete partidos encajando goles. Si a eso se le une que Sergio García, el pichichi, lleva ya cuatro partidos sin marcar, las prestaciones del equipo se resienten, como ha sucedido.

Este Espanyol, sin intensidad y presión en todas las líneas, se convierte en un equipo vulnerable. Es su sello, identidad que se ha perdido en los últimos partidos. El equipo se ha desinflado, no está cómodo en el campo. De ahí, las últimas expulsiones ingenuas y absurdas, como las de Stuani o Pizzi.

Se ha tocado fondo, pero el vestuario quiere y debe dar un golpe sobre la mesa ante Osasuna.

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