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El Fernando Alonso de los viejos tiempos

SPORTYOU SPORTYOU 01/05/2016 David Sánchez de Castro
El Fernando Alonso de los viejos tiempos © Getty Images El Fernando Alonso de los viejos tiempos

Vaya parto. Literalmente: Fernando Alonso ha tardado nueve meses en volver a meter al McLaren menos McLaren de todos los tiempos entre los diez primeros de una carrera, con un sexto puesto que sabe a victoria. Para quienes no ven más allá de quién va primero, la de Rusia habrá sido una carrera simplona. Para quienes no están atacados de merma, una enfermedad muy extendida últimamente, habrá sido un Gran Premio más que entretenido.

Alonso ha conseguido hacer una salida de esas que reconcilian con el espíritu combativo del español. Lo decía mi admirado David Plaza durante la carrera: Alonso, otra vez, ha colocado el coche muy por encima de lo que sus posibilidades lo permiten. Como en los tiempos de Ferrari, Alonso volvió a enmascarar las miserias de McLaren. Que las tiene, y son muchas.

¿Hasta dónde son reales estos 'brotes verdes'? ¿Es verdad esta sexta posición de Alonso o la décima (¡LA DÉCIMA!) de Jenson Button, o lo es el 12º y el 14º del sábado en la clasificación? No se engañen: de no ser por esa salida en la que Alonso ganó siete posiciones (Button sólo logró mejorar dos), estaríamos hablando de otra carrera gris por parte de la escuadra de Woking. Los circuitos donde la degradación de los neumáticos sea más normal (en Rusia los superblandos aguantaron como si fueran de piedra), veremos en qué posición real están. No es fácil prever si Alonso volverá a estar ahí arriba (ahora el listón está en el sexto puesto, antes eran las victorias...), pero tanto en lo anímico como en lo deportivo necesitaba quitarse el cero de la tabla de puntuación. Por él no será: no me cabe duda de que poco a poco está recuperando la ilusión y la tentación de la retirada es como la del ex fumador: está ahí, pero se la quita echándose a la boca un chupachus.

Que Alonso pueda estar en el 'top ten' de manera regular aún es un objetivo irreal. Es innegable que la evolución del MP4-31 le ha permitido dar un salto hacia adelante, pero aún no es suficiente. La igualdad en la zona templada de la parrilla no ayuda a un equipo que sigue adoleciendo de una falta total de comunión entre quien hace el chasis (McLaren) y quien fabrica sus entrañas (Honda). Y los augurios no son buenos: para este 2016 ya no llegan, y para 2017 sabe Dios (o sabe Senna) dónde estarán.

De Rusia hay una lectura clara que se puede sacar sin temor a error. El Fernando Alonso de los viejos tiempos, el de las salidas imposibles y la calculadora en la cabeza, ha vuelto. Por el bien del espectáculo, ojalá no sea un espejismo.

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