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El gran duelo eterno: Bestia Blanca contra Bestia Negra

AS AS 23/04/2014 Juanma Trueba

La “Bestia Negra” es una expresión de origen francés cuyo origen se remonta al siglo XVIII, quizá como combinación espontánea y terrorífica de dos miedos ancestrales, a los animales salvajes y a la oscuridad. El término ha triunfado en todas las lenguas y en todos los ámbitos. En cuanto se conoció el emparejamiento con el Madrid, el Bayern utilizó la expresión (y en castellano) para definir su relación de pretendida superioridad con los madridistas. Incluso la estampó en una camiseta conmemorativa. Los autores de la ocurrencia ignoraban que la expresión alemana “Schwarze Bestie” nos hubiera causado mucho más pavor.

La prevención que genera el Bayern entre el madridismo está justificada históricamente. Ambos clubes se han encontrado cinco veces en semifinales de Copa de Europa y sólo en una el Madrid pasó a la final (2000). En el total de nueve duelos europeos, el resultado sigue siendo favorable a los de Baviera: cinco a cuatro. Nada fue bien desde el primer enfrentamiento en 1976, cuando tres goles del Torpedo Müller apearon a los madridistas en la misma ronda que hoy se dirime.

Para el Madrid, el fichaje de Guardiola por el Bayern significó la alianza de dos Bestias Negras y de dos raras excepciones. No hay otro equipo, ni existe otro entrenador, que, después de una rivalidad sostenida, tenga un balance positivo contra el club más laureado del mundo. El inmediato éxito de la coalición no debió sorprendernos: por pura lógica, la mezcla tenía que funcionar “bestialmente”.

Hasta aquí debería llegar el miedo. Desde que el Bayern ganó la Liga el 25 de marzo, a siete jornadas del final (una antes que la pasada temporada), el equipo ha perdido dos partidos, ha empatado dos y ha ganado tres. Se ha humanizado, diríamos. Quienes justifican el respiro (al fin y al cabo eran compromisos sin trascendencia) tendrán más difícil explicar los apuros del Bayern ante el achacoso United, al que no sentenció hasta el minuto 76 del encuentro de vuelta. Aquella noche quedó claro que los equipos que se detienen no tienen fácil recuperar la velocidad de crucero.

Pero cuidado. Lo anterior no es un canto al optimismo: es un razonamiento que iguala el pronóstico hasta el milímetro, algo impensable hace unos meses. La plenitud del Bayern, actual campeón de Europa y reciente campeón de la Bundesliga, juega en favor de un Madrid insatisfecho, obsesionado con la Décima y adiestrado en tres semifinales perdidas.

A tope. Los hechos confirman esta idea. Cuentan, quienes lo vieron, que Cristiano no sólo se entrenó bien ayer; lo hizo mejor que nunca. Si Ancelotti no confirma su participación (hoy pasará una prueba) es porque quiere que Pep pierda tiempo imaginando otros escenarios. Y la actitud de Cristiano es la del equipo. Ganar la Copa no ha sido un objetivo final, sino un paso hacia la Décima. El trofeo no es para las vitrinas, sino para la confianza, para hoy. Aunque ayer se sumó otro percance: Bale sigue arrastrando una gripe y es duda...

Los ogros del Bayern son los clásicos: Robben, Ribéry, Müller, Schweinsteiger... Añadan a Javi Martínez y Götze. Un gran equipo, pero algo lento atrás y con dudas en la portería. Neuer llega muy justo tras una lesión y su alternativa es el tercer portero, Raeder, un flan de 20 años. No hay que temer, o no tanto. Si la “Bestia Negra” es una expresión francesa, la “Bestia Blanca” es una expresión española acuñada por el Real Madrid durante casi 60 años de Copa de Europa.

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