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El hombre que ya no quiere ver al Barça

SPORTYOU SPORTYOU 14/03/2016 Fernando Carrión
El hombre que ya no quiere ver al Barça © Getty Images El hombre que ya no quiere ver al Barça

En algún lugar de Doha hay un hombre que ya no enciende la televisión. El pánico de que aparezca su equipo puede con él. Sabe que no soportaría verlo, aunque solo fuera un segundo antes de apretar el mando y cambiar de canal. En ese corto espacio de tiempo podría ver una línea de la defensa retrasada, un balón largo, a un futbolista corriendo con espacio por delante o una transición rápida: herejías todas ellas. Dolor.

Ese hombre es consciente de que presenciar tales sacrilegios le produciría un síncope y le partiría el alma. “Mejor me voy al jardín a disfrutar de mi céspet o cojo el teléfono y llamo a Múnich”, piensa cuando le tienta la “caja tonta”.

Desde su retiro dorado, ya apenas reconoce la que fue su casa. Y no entiende a sus antiguos compañeros, que ahora reniegan del pensamiento único. Está dolido, pero se mantiene fiel esa deslumbrante farsa que él mismo se creyó, para luego pregonar por todo el mundo cual apóstol del fútbol verdadero, el único.

Otros, los apóstatas, se atreven a leer los libros que antes quemaban bailando alrededor del fuego. Nombran las palabras prohibidas y se abrazan a su nueva religión sin ruborizarse. La vocean a los cuatro vientos y tratan de convencer de sus virtudes. Los talibanes de la posesión ahora hablan de que “nos encontramos más cómodos defendiendo y saliendo al contraataque”. Y no se les cae la cara de la vergüenza.

Dedicado a todos aquellos que decían que jugar al contraataque no era fútbol.

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