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El lamento de Griezmann, muy clarificador

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 19/05/2014 J. L. Lorenzo
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Qué final de Liga tan diferente. Muchos aficionados tardarán en olvidar el último partido de la temporada pasada. La Real de Montanier viajaba hasta A Coruña soñando con un cuarto puesto que parecía inalcanzable, pero los txuri urdin ganaron en Riazor con gol de Griezmann y el Valencia, rival en la lucha por esa posición, cayó en Sevilla gracias a ese póquer histórico de Álvaro Negredo.

Así las cosas, la escuadra blanquiazul se convirtió en el mejor equipo de la 'otra liga' por detrás de los siempre inalcanzables Madrid, Barça y Atlético. Pero todo eso queda ya muy atrás en el tiempo y más después de lo sucedido este domingo en Anoeta, donde la Real fue incapaz de romper el 'gafe' que le persigue cuando se enfrenta a un equipo entrenado por Marcelino García Toral.

Hasta el domingo, hasta en siete ocasiones se habían encontrado en Liga la Real y el actual entrenador del Villarreal y en ninguna de ellas habían podido saborear las mieles del triunfo los txuri urdin. Tampoco el domingo. El de Villaviciosa se haconvertido en una bestia negra para el conjunto blanquiazul, tanto que le ha impedido terminar el presente campeonato como a toda la familia txuri urdin urdin le hubiera deseado.

Todo estaba preparado para que la Real terminara en sexta posición. El escenario invitaba al optimismo, mucho más que el año pasado en A Coruña. La Real, a diferencia de entonces, sí que dependía de ella misma para conseguir sus propósitos. Le bastaba con un punto para, por lo menos, poner el punto final a la Liga con buen sabor de boca.

Pero no supo hacerlo. Griezmanna punto estuvo de repetir la historia, pero aquel 1 de junio de 2013, el de Macon sí que supo batir la meta defendida por Aranzubia, todo lo contrario que ayer, cuando Juan Carlos, con una gran parada, detuvo el cabezazo del francés, que nunca antes se había lamentado de una manera tan visceral por una oportunidad desperdiciada.

Quizá sabía que ésa había sido su última ocasión como jugador de la Real. Hubiera sido la mejor manera de despedirse, pero el portero del Villarreal le arrebató la gloria, y con esa parada impidió que la Real empatara un partido que se terminó de torcer por Uche.

Tímidos aplausos en el agur

Los tímidos aplausos que se escucharon cuando Velasco Carballo pitó el final del partido son un claro reflejo de que la despedida no fue la deseada. Hubo más indiferencia que otra cosa. La Real no le pudo poner la guinda al pastel. Lo impidió el Villarreal de Marcelino, que como sucediera en El Madrigal, ayer también logró sacarle los colores a la Real y, de paso, mandarle al séptimo puesto.

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