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El Madrid se lame las heridas ante el colista

SPORTYOU SPORTYOU 02/03/2016
Lucas Vázquez fue el mejor jugador del Real Madrid Las mejores imágenes del Levante-Real Madrid

Ganó el Real Madrid ante el colista. Lo hizo de un modo triste, ausente de la Liga porque dimitió la semana pasada por el fiasco en el derbi. Pese a la suma de tres puntos los noventa minutos parecían más un calvario que un disfrute. Baste con decir que Zidane acabó pidiendo a sus jugadores que se replegasen porque se temía un nuevo empate. Los blancos ganaron tres a uno y pasaron el mal trago.

Habia curiosidad por conocer la respuesta del Real Madrid después de la derrota frente al Atlético, las declaraciones de Cristiano Ronaldo y el equipo de circunstancias que presentaba entre lesiones y sanciones. Para colmo visitaba el campo del colista y un tropiezo solo podía interpretarse de un modo.

Zidane cambió el dibujo y montó un once más conservador con cuatro centrocampistas y dos delanteros. Entre los elegidos para canalizar el juego no estaba Isco, que se quedó en en banquillo, una decisión con tintes de castigo o de aviso. Pese a los refuerzos, el Levante salió muy fuerte y pudo hacer el primer gol cuando el reloj aún no había devorado el minuto cuatro. Keylor sacó una buena mano.

El Madrid no se enteró de que estaba jugando hasta el cuarto de hora. Entonces creció Kroos y dominó el medio del campo. Cristiano mandó el primer aviso y en dos minutos el equipo de Zidane se vio con dos goles de renta. El primero por un penalti de Orban sobre Lucas Vázquez y el segundo en un disparo con fortuna de Borja Mayoral al palo y en el posterior rechace el balón pegó en la espalda de Mariño para colarse en la portería.

En dos manotazos había abierto un brecha que parecía insalvable pero un minutos después, en un despiste de la zaga, Deyverson, acortó la desventaja para llegar así al descanso.

En la segunda parte no cambió mucho la decoración. El ritmo siempre fue lento, cansino, más propio de un partido entre solteros y casados, pero con el Real Madrid controlando todo lo que pasaba en cada centímetro del campo. Debió aumentar la renta pero ante esa falta de intesidad es comprensible fallar las ocasiones. Lo peor fue ver al Madrid encerrado en su campo en los últimos minutos y casi pidiendo la hora. Otro síntoma de la falta de confianza y de la tristeza en la que está sumido el equipo. El tanto de la tranquilidad llegó en el tiempo añadido y supuso un respiro para el banquillo y para los que estaban en el campo.

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