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El "milagro" de Ibaka: "Dios y hielo"

Marca Marca 26/05/2014 marca.com

"Ha sido un milagro". Así explicaba Serge Ibaka su triunfal regreso a las canchas. Descartado para la serie ante los Spurs -aunque nadie en San Antonio se lo creía- y para una hipotética final de la NBA e incluso el Mundial de España -según deslizó el manager general de los Thunder-, el pívot reapareció cual CID versionando a Willis Reed apenas dos semanas después de romperse el gemelo ante los Clippers.

Su vuelta fue el factor diferenciados para los Thunder, que recortaron a 2-1 la serie ante los Spurs, y la Cúpula del Trueno rugió con la entrega del ÑBA: anotó, reboteó, intimidó, taponó, bloqueó, animó, impulsó y provocó un cortocircuito en los Spurs.
Horas antes del partido todos se preguntaban cómo Ibaka podía pasar de descartado lo que restaba del año a estar disponible a las órdenes de un entrenador que había asegurado que si el pívot hispano congoleño reaparecía él se vestiría de Sinnead O'Connor.

"Dios y hielo. Dios y hielo", explicaba Keri Hilson, la explosiva cantante y novia de Serge Ibaka cuando la preguntaban por la milagrosa reaparición del pívot. Él lo confirmó en redes sociales.

De perderse el Mundial a CID triunfal © De perderse el Mundial a CID triunfal De perderse el Mundial a CID triunfal

"Creo en Dios y en los milagros y creo que todo es posible", señalaba Ibaka al USAToday tras el choque. "Al menos tengo que poder jugar el séptimo partido, no puedo dejar tirados a mis compañeros, tengo que intentar darlo todo para estar en el séptimo al menos". Esto era lo que pensaba todo el rato desde la lesión el pívot, que estas últimas semanas intensificaba sus visitas a la iglesia en Oklahoma. Habitual lector de la Biblia, mantiene una estrecha relación con el pastor Herbert Cooper, que no paró de rezar por el pívot empleando agua bendita. Cooper sumó así su granito de arena para ayudar a una sacrificada persona que siempre se vuelca con los necesitados y que siempre estuvo ahí tras los desastres de inundaciones y huracanes.

La ayuda de Cooper surtió efecto. "Ha sido un partido especial y me ha demostrado que Dios está de mi lado y me quiere. Escuchó mis plegarias porque con estas lesiones necesitas al menos cuatro semanas de baja. Y yo he vuelto en 10 días. Ha sido un milagro".

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