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El Mundial de las incógnitas

El Correo El Correo 19/02/2016 Borja González
El piloto español de MotoGP Marc Márquez, de Repsol Honda © EFE El piloto español de MotoGP Marc Márquez, de Repsol Honda

El primer entrenamiento de pretemporada que tuvo lugar en Malasia en los primeros días de febrero dejó unas conclusiones: el dominio incontestable de Jorge Lorenzo, con un pelotón de perseguidores encabezado por Valentino Rossi y con las Honda de Marc Márquez y Dani Pedrosa en problemas; la segunda prueba de invierno, la penúltima antes del inicio del campeonato en Qatar, dejó otras algo diferentes.

Esta vez –de los cuatro tradicionales favoritos- fue Márquez el que marcó el paso, sin un gran dominio sobre el resto, al mismo nivel de la Suzuki de Maverick Viñales, un piloto que desde que debutó en el Mundial vive un idilio con el escenario de este segundo test, el circuito de Phillip Island, y que terminó liderando la clasificación combinada de los tres días. Rossi, por su parte, se mantuvo con un buen nivel, sin muchas dudas y con esa regularidad que le permitió mantener sus opciones de lograr el título hasta la última carrera de 2015; su compañero de equipo y actual campeón del mundo, por el contrario, salió con el gesto torcido de la isla australiana.

Unos días en los que Pedrosa brilló aún menos que en Malasia y en los que a la sorpresa de Viñales se sumó la de los dos pilotos de la escudería española Avintia Racing: Héctor Barberá, que ya fue de los más rápidos en el circuito de Sepang, y el francés Loris Baz, que impuso un ritmo parejo al de los mejores pilotos en estos días –tal fue el entusiasmo de Baz durante su mejor tanda que no llegó a ver la pizarra de su equipo indicándole que debía volver al box y tuvo que hacerlo empujando su Ducati después de dejarla sin gasolina-, en un trazado en el que se presuponía que iban a mandar el buen tiempo y las altas temperaturas del verano austral y que, sin embargo, replicó algunas de las desapacibles condiciones climatológicas que los pilotos se suelen encontrar en octubre.

De hecho, el frío de la tarde del último día, después de que media jornada estuviese marcada por la lluvia, fue uno de los causantes de las doce caídas que salpicaron el cierre del entrenamiento: dos de Tito Rabat –una a más de 200km/h- y de Aleix Espargaró, y una de Pol Espargaró, Jack Miller, Bradley Smith, Eugene Laverty, Viñales, Danilo Petrucci –con una lesión en la mano derecha que podría dejarle en fuera de juego durante más de un mes, lo que ha avivado la idea de que el piloto de prueba de Ducati, Casey Stoner, se vea ‘obligado’ a sustituirle en la carrera de Qatar-, Lorenzo y Márquez, este con el reloj casi a cero.

“Ha sido una caída típica de Australia”, comentó el líder en la última jornada, que no pudo superar el mejor crono de Viñales del jueves. “Al final del día ha bajado mucho la temperatura, me han avisado, pero estábamos probando cosas, empujando un poquito y me he ido al suelo”.

Márquez reconoció haber recuperado la confianza y haber dado un paso hacia delante, sobre todo con la gestión de la electrónica y con el entendimiento de la moto con los neumáticos, las dos variables que han cambiado este año respecto a 2015. Aunque también advirtió sobre lo complicado de sacar conclusiones de este tipo de pruebas por la diferencia entre los distintos circuitos donde se va a entrenar este año. “Ya lo dije antes de empezar, este va a ser un año en el que de circuito a circuito va a cambiar. Por ejemplo, en Malasia, si hubiésemos disputado una carrera a Lorenzo ni le habríamos visto y aquí le ha costado más. Aunque este es un circuito especial. Sabemos que en Qatar sufriremos un poco más, pero aún se está definiendo todo. Te digo, esperábamos ir mejor aquí y ha sido así. Hemos dado un pasito, he empezado a sentir más la moto, a sentir más lo que hace”.

En el otro lado del box, el que no encontró ese punto fue Pedrosa, muy desdibujado y que sumó una segunda prueba decepcionante tras lo vivido en Sepang. “Tengo muchos problemas de estabilidad con la moto, no acaba de ir por donde nos gustaría. Todo es una combinación del chasis, la electrónica y el motor. Hay que ver cuál es la posición adecuada en la moto. Mucho trabajo por hacer para el poco tiempo que queda, pero hay que intentar mirar hacia delante y aprovechar el tiempo”.

Mientras en Ducati sorprende la mayor efectividad de los pilotos no oficiales que los dos que tienen el respaldo de la fábrica –Andrea Iannone y Andrea Dovizioso-, en Yamaha el panorama cambió respecto al primer test. No para Rossi, que se mantuvo en una línea regular y constante; el italiano sigue reinventándose, esta vez con el trabajo –provisional por ahora- junto al ex piloto Luca Cadalora, que le observa con detalle de la pista para tratar de pulir aún más partido a su pilotaje. Los problemas esta vez cayeron del lado de Lorenzo, que culminó una irregular última jornada con una caída. “Hoy nada ha salido bien”, explicó al cierre del último día, sin dar muchas explicaciones sobre los problemas que no le permitieron rendir al nivel acostumbrado. “En Sepang fuimos muy superiores y aquí nos ha costado más. Son cosas del deporte”. La pretemporada se acaba. Qatar, escenario de la carrera inaugural del Mundial 2016, albergará el último test de MotoGP. Con todavía muchas dudas por resolver.

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