Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El muro de la NFL, por los suelos

SPORTYOU SPORTYOU 05/10/2016 Antonio Gil
El muro de la NFL, por los suelos © Getty Images El muro de la NFL, por los suelos

Houston Texans tiene un problema. Su líder natural y máxima estrella no jugará en toda la temporada. J.J. Watt, el mejor defensor de toda la NFL, se ha visto obligado a pasar por el quirófano para operarse de la espalda y pasará la presente campaña al completo en el dique seco. Un mazazo para su equipo en particular y para el fútbol americano en general, así como un duro golpe moral sólo de pensar que el muro de la Liga ha caído al suelo destrozándose en pedazos.

Lo que empezó como una medida de precaución se ha convertido en un auténtico varapalo para la franquicia texana y el jugador. J.J. Watt, de 27 años, se resintió de su espalda, que ya fue intervenida durante el verano, y los médicos de la franquicia vieron oportuno mandarle a la lista de lesionados para evitar males mayores y no poner en riesgo la salud futura de su mejor hombre. Días después la noticia fue lapidaria: el tres veces Jugador Defensivo del Año en la NFL tendría que someterse nuevamente al bisturí.

“Llevo sin perderme un partido desde mi segundo año de instituto. No será divertido, pero es algo absolutamente necesario para que pueda regresar al 100% y juegue al nivel que sé que soy capaz de hacerlo. ¡Volveré!”, declaró Watt cuando se hizo oficial la mala noticia. Después de liderar a su equipo en los primeros tres partidos de la temporada, en los que tuvo tiempo de redondear a 76 el números de sacks (capturas sobre el quarterback rival) a lo largo de toda su carrera como profesional, en la que jamás se ha ausentado ni un solo encuentro, firmando una racha de 83 choques consecutivos vistiendo la camiseta de Houston Texans.

Una bestia hambrienta y humilde

J.J. Watt ejemplifica a la perfección la expresión estadounidense de “hungry and humble” (“hambriento y humilde”). Cuando se coloca las protecciones y el uniforme para saltar al terreno de juego, el defensa de los Texans no hace prisioneros y es capaz de darlo todo para cumplir con su misión de impedir que el equipo rival avance yardas. Un monstruo capaz de jugar con la nariz fracturada o intentar placar a un contrincante pese a haber perdido su casco por el camino. Una actitud que le ha valido para romper récords defensivos en la NFL como si nada. Sin embargo, cuando no se encuentra en el emparrillado, se trata de poco menos que un ángel bonachón de 1.96 de altura y 131 kilos de peso. Una mezcla de los genes de su padre, un bombero con una trayectoria intachable a sus espaldas y reconocido por su valor cuando estaba de servicio, y las enseñanzas de su madre, que le empujó a tomar un trabajo como repartidor de pizzas para tener los pies en la tierra mientras era un adolescente. Una mezcla explosiva que le convierte en un competidor nato y sin remilgos.

“Perder apesta, aunque sea en un All-Star”. Está claro que la derrota no es un plato de buen gusto para un J.J. Watt que lo da todo desde el primer entrenamiento de la temporada hasta el último partido de la misma, sin importar el resultado del encuentro o las posibilidades de éxito. Se esfuerza al máximo y después de permite el lujo de celebrarlo cuando las cosas salen bien. No importa que sea una jugada esporádica o una victoria en el partido más difícil de su carrera. Para entenderlo no hay más que escuchar de su propia boca la fórmula para estar en lo más alto durante tanto tiempo: “El éxito no es algo que pertenezca a nadie. Es como un alquiler, que tienes que pagar cada uno de los días de tu vida”. Lo dice una persona que en su momento ya declaró que “derribar al quarterback rival es mucho mejor que salir de fiesta a un club”.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de SPORTYOU

image beaconimage beaconimage beacon