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El predecible fracaso de Frank de Boer en un Inter esquizofrénico

SPORTYOU SPORTYOU 03/11/2016 David de la Peña
El predecible fracaso de Frank de Boer en un Inter esquizofrénico © Getty Images El predecible fracaso de Frank de Boer en un Inter esquizofrénico

El Inter recuperó la gloria tras el paso de JoseMourinho. Es cierto que RobertoMancini, su predecesor, había conseguido ganar tres veces el Scudetto tras casi dos décadas de sequía. Sin embargo, sus éxitos fueron mirados con recelo: las primeras de aquellas ligas se ganaron en los despachos, con la penalización por el 'Calciopoli' a la Juventus, que además sufrió una fuga masiva de estrellas. En cambio, volver a ganar la Copa de Europa en 2010 sí sitúo de nuevo al Inter en primera fila del fútbol mundial.

Después, la nada. Es cierto que toda la gestión de Moratti -desde 1995 y tras los ecos del exitoso 'Inter de los alemanes'- ha estado presidida por la inestabilidad, con una ingente cantidad de entradas y salidas. Una época en que llegaron grandes futbolistas, pero también un gasto desorbitado en muchos jugadores que no acabaron dando la talla. Moratti no dio con la tecla a la hora de sustituir al portugués, que puso rumbo al Santiago Bernabéu, mientras que Thohir, que se hizo con la mayoría de la entidad en 2013, tampoco ha podido reconducir el rumbo.

Thohir para intentar recuperar la ilusión

Benítez fracasó en su intento de sustituir a Mourinho -el madrileño fue acusado de no conseguir conectar con una plantilla que echaba de menos el estado de felicidad que había alcanzado con el portugués-, y desde entonces la esquizofrenia se ha instalado en el banquillo del Giuseppe Meazza. A Benítez le sustituyó Leonardo, en la temporada siguiente, Gasperini, Ranieri y Stramaccioni, y un año después, y tras la llegada de Tohir, la apuesta fue un WalterMazzarri que duro una temporada y algunos meses.

El último ejemplo de la locura que se vive en la entidad ha tenido lugar durante la presente pretemporada, cuando Mancini dejó su cargo de forma repentina. El italiano dejó al equipo en el cuarto puesto de la Serie A, y aunque su juego no había entusiasmado, daba la sensación de que podían asentarse los cimientos para, al menos, conseguir que el club pelease esta campaña por entrar en la Liga de Campeones. Pero la sorpresa saltó cuando, en pleno mes de agosto, dejó de ser entrenador del Inter.

El motivo aparente fue el desacuerdo con el mercado de fichajes que el club estaba llevando a cabo, aunque desde fuera, da la sensación de que en la etapa Thohir el Inter ha conseguido dar un paso adelante en términos cualitativos. Las llegadas de Icardi, Murillo, Miranda, GaryMedel, Kondogbia, Perisic, Candreva, Banega, Jovetic o Eder dejan claro que, dentro de las posibilidades que permite Fair Play Financiero, el compromiso por reforzar la plantilla ha sido importante. Mancini, sin embargo, no estaba convencido, y tras su salida el club dio un nuevo bandazo.

Frank de Boer como sustituto de Mancini

La plantilla del Inter estaba confeccionada por futbolistas sólidos en la fase defensiva -Miranda, GaryMedel o FelipeMelo-, centrocampistas explosivos y con recorrido -Kondogbia-, y atacantes capaces de ser muy verticales, dominar las transiciones veloces y hacer daño con planes de ataque muy explosivos, como Candreva, Perisic o Icardi. Podría gustar más o menos al espectador neutral, pero la sensación es que lo que desarrollaba Mancini tenía lógica con el tipo de futbolista que tenía a su disposición.

Sin embargo, la directiva tomó la decisión de firmar a FrankdeBoer como su sustituto. El holandés completó su formación como técnico en el Ajax, donde pudo desarrollar una idea muy clara que, además, estaba en consonancia con la idiosincrasia del club. Salidas de balón pausadas, jugadores con buen pie -Blind o Eriksen fueron piezas importantes en su etapa en el banquillo ajacied-, y la intención de desarrollar sistemas de juego en los que el intercambio de posiciones y la falta de referencias en ataque eran una constante.

El shock desde el principio fue grande, y más allá de que DeBoer -que ha tratado de adaptarse a las circunstancias- allá acertado o no en sus planteamientos, lo que ha quedado bastante claro es que nunca ha habido una idea clara. GaryMedel y Kondogbia han jugado a la par, y a los pocos días, JoãoMario, Banega y Brozovic han compartido la zona ancha, lo que evidencia giros de guión muy drásticos. Parece claro que para que el matrimonio DeBoer – Inter funcionase se requería tiempo y ajustes en la plantilla para desarrollar los conceptos que el técnico domina. Una paciencia que, este Inter, hace mucho que no tiene.

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