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El proceso en el que el Valencia se hace de plástico

SPORTYOU SPORTYOU hace 6 días Chema Mancha
El proceso en el que el Valencia se hace de plástico © Getty Images El proceso en el que el Valencia se hace de plástico

Hace poco más de dos años se hizo efectiva la compra de la mayoría de las acciones del Valencia CF por parte de Meriton Holding, empresa propiedad de Peter Lim. El magnate colocó de presidenta a su mano derecha, LayHoon Chan, y desde entonces el club ha ido cayendo en picado, con fuerza, hacia el desorden, el caos estructural y la ilógica. El Valencia está en riesgo y desde Singapur se niegan a verlo. Valores, historia, ética… todo eso queda atrás en esta oscura etapa.

El club cada vez es más plástico y menos esencia, más producto y menos alma. Estas son algunas de las claves de la desnaturalización del Valencia.

1-Estructura deportiva

Es la más importante y la que ha sufrido más palos de ciego desde el aterrizaje de Meriton. No hay rumbo salvo en ocasiones puntuales: en las que lo dicta Jorge Mendes, íntimo y socio de Lim en varios negocios.

El máximo accionista impuso a su llegada la destitución de Juan Antonio Pizzi como condición para hacer efectiva la compra del club. Después vació la parcela deportiva con la decisión de la marcha de Rufete, Ayala y Savans. Y a los pocos meses dio otro viraje con la contratación de Jesús García Pitarch.

“Yo no meto los goles”, dijo la presidenta. Es verdad. Pero sí que organiza un club que carece de organización en estos momentos. Y eso se refleja en el césped.

2-Decisiones deportivas

Son un desastre detrás de otro. La plantilla de esta temporada se confeccionó mal y tarde.

... Mal, porque hay tres porteros, sólo dos centrales de garantías, un lateral izquierdo sano, sólo uno derecho, falta un seis puro y no hay ningún delantero. García Pitarch se ha lucido en este mercado de verano.

... Y tarde, porque lo poco bueno que se trajo fue el último día, a última hora, con La Liga ya empezada. Y, cómo no, con la ayuda de Jorge Mendes.

El equipo tenía un delantero, Paco Alcácer, al que Lim decidió vender sin consultar a nadie del club. Y no se trajo un recambio.

Del acierto en el próximo mercado de invierno dependerá que el Valencia luche o no por no descender esta temporada.

3-Jugadores sin liderazgo

Fruto de la mala confección de la plantilla, no hay jugadores con liderazgo dentro de ella. La desconexión es total cuando deben superar una dificultad durante un partido.

Las estadísticas son demoledoras: el Valencia ha encajado al menos un gol en 39 de los últimos 40 partidos de Liga. Equipo blando, maleable. Poco competitivo.

Los jugadores, merced a una errática política de comunicación del club, viven en una burbuja en la que sólo tienen que ir a entrenar, sin que nadie les fiscalice, y después ir a casa.

4-Falta de credibilidad

Ningún directivo del Valencia es creíble. Y menos aún Lim, quien en la única entrevista que ha concedido aseguró que la sostenibilidad del club pasaba por “no vender a los mejores jugadores”.

El Valencia ha vendido por más de 100 millones de euros este verano y deberá vender más el próximo, tal y como se apunta en la memoria económica de la entidad.

La presidenta, LayHoon Chan, tampoco tiene ya credibilidad. La perdió cuando, delante de todos los peñistas del Valencia, aseguró “no quiero vender a Paco (Alcácer)” sabiendo ya, a ciencia cierta, que era mentira y que o decía eso o le costaría salir de la reunión con los aficionados.

Discursos vacíos y contradictorios de LayHoon son una constante. En la renovación de Pako Ayestarán apeló al “fuego interno” que tenía el vasco para asegurar que era el idóneo y justificar así su inexperiencia. Ya en la presentación de Prandelli, Chan cambió radicalmente el discurso y habló de su experiencia como factor clave para su contratación.

5-El aficionado, un cliente

Los actuales dirigentes del club ven al aficionado como un cliente. Le tratan como un cliente. Y le corresponden como un cliente.

LayHoon Chan y su equipo directivo piden siempre a la afición que apoyen al club sin ofrecer nada a cambio. Esta temporada, por ejemplo, apenas se ha abierto el entrenamiento al público, algo ya habitual desde la llegada de Meriton al club.

Hace no más de cuatro o cinco años era normal ver autobuses de niños en la Ciudad Deportiva para ver a sus ídolos, algo ya impensable.

La ilusión respecto al equipo va bajando cada vez más. Nadie se dirige al aficionado después de una derrota o en momentos de dificultad. Nadie defiende al club de agentes externos o de situaciones contrarias. Amadeo Salvo, ex presidente ejecutivo del club en la primera época de Meriton, ejercía este papel, pero se marchó después de que Lim decidiera no contar con Rufete como director deportivo.

La indiferencia va calando en la grada, lo peor que le podía ocurrir al Valencia.

6-Relaciones rotas con la prensa

El Valencia ha decidido poner las normas más restrictivas de su historia con los medios de comunicación. Normas que han sido calificadas incluso de “vejatorias” por la Unió de Periodistes Valencians.

Los periodistas que cubren los entrenamientos quedan a la intemperie y sin un lavabo donde hacer sus necesidades mientras que los aficionados sí que pueden acceder a las instalaciones de la Ciudad Deportiva.

Los jugadores no ofrecen ruedas de prensa y en el club nadie se siente en la obligación de dar explicaciones por sus actos.

Hay incluso medios y periodistas señalados por el club a los que no se les avisa de determinados actos o no se les invita a desayunos informativos porque son considerados como ‘críticos’ dentro de la entidad.

Pero la guerra del club no es sólo con los periodistas de fuera, si no también con los de dentro. El Valencia ha construido una nueva oficina para el departamento de comunicación fuera del edificio principal de la Ciudad Deportiva, donde estaban antes. Tienen prohibido asistir a los entrenamientos o entrar a los vestuarios.

7-El fútbol importa poco

Que Peter Lim, LayHoon Chan y los directivos actuales del club no saben de fútbol es algo evidente. Y se demuestra en la organización del club, en la que no hay ningún encargado de negociar con la Federación Española de Fútbol o con La Liga de Fútbol Profesional.

En teoría, Anil Murthy, un nuevo ejecutivo, asumiría esta función. Pero Murthy aún no conoce el funcionamiento del fútbol español. Al no saber, en Meriton no detectan la necesidad de tener 'fontaneros' en esas instituciones que trabajen a favor del club.

Otra prueba de lo poco conscientes que son los dueños del Valencia respecto a la importancia del balón es que en medio de una semana en la que el equipo se jugaba caer a puestos de descenso, se orquestaban reuniones para hablar de la multa que la Unión Europea le había impuesto al club por una presunta ayuda pública. Todo se trabaja de manera ilógica y contranatural en las oficinas.

8-Departamento de marketing, calamitoso

Primer fue Luis Vicente Dowens y después, Peter Draper. Dos fichajes anunciados por el club a bombo y platillo como los ‘gurús’ del marketing deportivo. Dowens se marchó del club con los bolsillos más llenos de cómo llegó y Draper ha sido recientemente apartado a la sección de marketing internacional del club. Ninguno de los dos ha sido capaz de conseguir un espónsor principal para la camiseta. El nuevo encargado de la sección es Damià Vidagany, ex director de comunicación del club y que ya ocupó el cargo durante la época de Manuel Llorente como presidente.

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