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El Real Madrid vuelve a ser feliz y ya está en semifinales

AS AS 01/06/2014 Ricardo González
Mirotic atrapa el balón ante la presión de Llompart. © ACB Photo Mirotic atrapa el balón ante la presión de Llompart.

El Madrid cerró la eliminatoria de menos a más, a mucho más en el segundo partido. Y la finiquitó con un 2-0, como apostaba la mayoría, aunque con mucha chicha que cortar por el camino en una preciosa última batalla ante un fantástico rival.

Apenas 48 horas de diferencia con el primer duelo, pero un abismo en la pista. El Madrid debió pensar que puestos a sudar, lo haría con estilo, el suyo. Y el CAI, que si había que perder, no tendría miedo. Resultado: un partidazo (de la defensa hablamos otro día), un regalo para la afición, la propia y la ajena. Alegría sobre el parqué, que al baloncesto va uno a divertirse. Vale, sí, y a ganar también, pero eso lo dejamos para lo último.

Se alzó el telón y de ahí hasta el descanso, incluso durante las treguas, llovieron los puntos. Veíamos al CAI del viernes, pero con más convicción y arrojo. El premio fue que pasó de tocar y dominar a tirar a puerta con acierto: 4 de 7 en triples en el minuto 20 (¡11 de 18 al final!). Y 34 puntos de los jugadores que ocupaban las dos plazas interiores, por sólo 16 de los blancos. Ocurrió, sin embargo, que era un duelo al sol, a tiro limpio, y ahí el Madrid baila a su ritmo: 9 de 20 de tres (45%), con Carroll muy acertado y Rudy reservado de inicio (51-55).

La ventaja blanca se fraguó con Sanikidze en el banco (se sentó con 44-42 y dos faltas) y con Reyes y Slaughter en pista. Fueron los mejores momentos defensivos del Real, también los de su primer estirón (47-55) en un desafío ofensivo imponente.

A la vuelta del vestuario, se mantenía el intercambio de golpes, pero se intuía por qué un equipo ha acabado líder y el otro octavo. Y lo vimos en la variedad de recursos visitantes. De la artillería a los carros de combate. De coser a triples al rival, a zurcirle por dentro. Hasta entonces, decíamos, 16 tantos de lo pívots. Pues bien, sólo en el tercer cuarto, entre el bailarínBourousis (7), un Mirotic inspirado (otros 7) y el mejor Reyes (6) sumaron 20 puntos (72-81).

Abós forzaba una técnica y el CAI iba con el gancho, pero no se soltaba. A cada arreón, respondía con fe: primero un 8-0 (63-62) y luego un 5-0 (72-74). Pero ya se palpaba la diferencia de peso entre los púgiles, más aún tras la entrada en pista de Rudy, su primer partido desde la Final Four. Encadenaba diez puntos y se dolía a tiempo parcial de la fisura en el dedo anular de la mano derecha. No está todavía curado, queda claro. Llull le daba un respiro (83-92) y Rudez (20 tantos y 4 de 5 de tres), que actuó de alero y ala-pívot, las dos posiciones más difíciles de alternar, surgía para rubricar otro 5-0: 90-94.

En el cuarto final, para jugarse el triunfo, se frenó el dispendio anotador (20-17). Batalla y eliminatoria para el Madrid. Una gran jugada de Mirotic con asistencia a Reyes para un 2+1 rompió al CAI. La garra y el acierto del equipo maño resultó insuficiente para frenar la versión feliz del Madrid, la de los cien puntos (95-101). Tanto hizo bien el CAI, que se impuso en la valoración: 114-112. Las cuatro pérdidas menos de los de Laso, como acostumbran en los buenos días (sólo 7), pesaron. Más sinergia de equipo que individualidades, con Mirotic (15), Reyes (13), Bourousis, Sergio, Carroll (11) y Rudy (10) en doble dígitos ofensivos. Añadan otros 9 puntos de Darden y 7 de Llull, y a semifinales.

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