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El repelente 'anti-culpas' de Florentino

SPORTYOU SPORTYOU 07/01/2016 Iñaki Cano
El repelente ‘anti-culpas’ de Florentino © Getty Images El repelente ‘anti-culpas’ de Florentino

Iba yo camino de Oriente para entregar en mano la carta a Sus Majestades los Reyes Magos cuando me encontré por el desierto con Florentino Pérez, que también llevaba una misiva real, pero con mucha urgencia. Tenía tanta prisa por llegar que al Real Madrid no le dio tiempo a despedir como es debido a Rafa Benítez, ese entrenador que fue la ‘solución’ y que terminó siendo otro ‘problema’.

En el oasis en que me detuve, Florentino Pérez me confesó que se estaba ahogando; que no podía respirar por el viento que soplaba en el palco del Santiago Bernabéu; que visitaba personalmente a Sus Majestades para pedirles encarecida y urgentemente una vacuna anti-pitada global del madridismo. Y también un nuevo impulso.

Con el poder y la fuerza que siempre le acompañan, al 'Ser superior' le concedieron audiencia antes de la noche de Reyes. Sus Majestades entraron al Bernabéu y, en un ‘plis-plas’, se deshicieron de un tal Benítez, que se enteró de todo por la prensa. Melchor, Gaspar y Baltasar dejaron en el Bernabéu a Zinedine Zidane, ‘el nuevo solucionador’. Una leyenda convertida en Mario Bros que, de momento, tapará las corrientes de viento que entraban al palco por las grietas y podían constipar al presidente. El nuevo repelente ‘anti-culpas’ le protegerá de los violentos soplidos del dios Eolo.

Con la llegada de Zidane, el Bernabéu se llenará deseoso de verle otra vez en el campo de estrellas. Habría que recordar a los aficionados que él no jugará; que ahora deberá dirigir con mano blanda y mimosa (como en su día hicieron Del Bosque o Ancelotti) a una excelente plantilla que bajo la dirección de Benítez no ha parecido tal. La duda existencial que tuvieron Sus Majestades al leer la carta y las explicaciones del señor Pérez es si las estrellas blancas no brillaron por culpa de Rafa, porque no quisieron, porque no le entendían o porque algunos apuntaban más alto y el tiro les salió por la culata.

En resumen: mientras yo regresaba de Oriente cargado de carbón, los Reyes Magos llenaban de ilusión el Santiago Bernabéu con un nuevo juguete. El anterior, que al parecer estaba roto, lo han vendido antes de terminar enero, al módico precio de cinco millones de euros. Con el cartel de: 'Culpable'.

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