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El reto de Unai Emery en París

Logotipo de SPORTYOU SPORTYOU 29/06/2016 David de la Peña
El reto de Unai Emery en París © Getty Images El reto de Unai Emery en París

Los tres títulos consecutivos de Europa League obtenidos por UnaiEmery en el Sevilla han terminado de convencer a NasserAl-Khelaifi, que precisamente buscaba un salto cualitativo del PSG en el panorama europeo. Las 3 ligas y 5 copas ganadas por LaurentBlanc en tres años han pesado menos que el hecho de no haber sido capaz de pasar de los cuartos de final de la Liga de Campeones, la competición que el mandatario catarí ansía por encima de todas las cosas. Precisamente este es el gran argumento por el que el técnico vasco aterriza en la capital francesa.

El PSG de Laurent Blanc

La gran pregunta tras el fichaje de UnaiEmery es el impacto que va a sufrir el equipo confeccionado por LaurentBlanc. Evidentemente Unai, un técnico de primera fila, buscará adaptarse a una de las plantillas más poderosas del mundo desde el primer momento, aunque es obligatorio matizar que las diferencias entre lo que había logrado desarrollar Blanc, con el Sevilla de Emery -al fin y al cabo, por lo que se le contrata-, son importantes.

PSG - Blanc - Sistema © Proporcionado por Sportyou PSG - Blanc - Sistema

El último PSG de Blanc era un equipo de posesión, ritmo realmente bajo, salidas pausadas y que pretendía robar el balón en campo rival después de haber juntado a todo el bloque a buena altura. Para ello, el técnico galo empleó a Motta y Verratti en la salida de balón, le dio amplitud al sistema -y capacidad de robo- en el interior izquierdo con Matuidi, y logró ganar líneas de pase en una altura posterior gracias a Di María e Ibrahimovic, que aunque arrancaban en la última línea se mezclaban con los centrocampistas para hacer circular el balón. Cavani, que empezaba en posición de extremo izquierdo, era realmente el que hacía de 9 debido a sus movimientos diagonales para cargar el área y hacer profundo el ataque cuando Zlatan -que era la mayor parte del tiempo- se incrustaba en la línea de medios.

El sistema de Blanc era realmente fluido, con la fijación de hacer de la posesión de la pelota y la seguridad en el pase su mejor arma defensiva. Evidentemente, esto ha hecho al equipo dominar con solvencia la liga francesa, donde la gran diferencia de nivel con el resto de equipos le ha permitido tener de forma constante partidos de una sola dirección, con un enorme dominio de la pelota y los espacios. Sin embargo, el plan ha fracasado en Europa, donde -en esta última temporada- un Manchester City que mostró, a pesar de tener buenas individualidades para dañar al contragolpe, una organización colectiva lejos de la superélite, le apeó de las semifinales. Emery llega para ganar un plus en adaptación al rival y gestión de este tipo de eliminatorias.

El PSG de Unai Emery

Evidentemente, para valorar cual puede ser el camino que UnaiEmery decida tomar en el PSG, hay que esperar a que se cierre la ventana de transferencias a finales de agosto, puesto que, para empezar, el equipo parisino pierde un ZlatanIbrahimovic que era el pilar del sistema que ideó Blanc. Aunque el vasco decidiese girar el volante mostrado en el Sevilla -muy efectivo en defensa posicional y salidas al contragolpe- y tratar de darle continuidad al último PSG, le sería imposible, puesto que Zlatan condicionaba todo.

Emery se enfrenta al reto de seguir dominando de igual forma la liga francesa -lo que a priori parece sencillo por nombres, escondía un sistema trabajadísimo detrás para el día a día- y sobre todo, al de conquistar en los próximos dos años -lo que dura su contrato- la Liga de Campeones. No cabe duda de que cada eliminatoria frente a los Bayern, Real Madrid, Barcelona, Juventus o Atlético de Madrid estará medida al detalle, así que lo que espera Al-Khelaifi es un aumento de la competitividad en este sentido.

Por concluir, además de todo lo expuesto, está por ver cómo acepta la plantilla de estrellas parisina lo que a priori será un importante cambio de personalidad entre un LaurentBlanc que transmite bastante más tranquilidad y manga ancha que Emery, un entrenador obsesionado por los detalles, hasta el punto de tratar de manejar hasta la altura de sus líneas y la posición de sus futbolistas a cada instante del encuentro, lo que producirá con casi total seguridad una reducción de la libertad creativa de la que el equipo disfrutaba hasta el momento. Un reto, sin lugar a la duda, mayúsculo.

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