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El triunfo de un hombre tranquilo

Marca Marca 30/04/2014 marca.com
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La llegada del Madrid a Lisboa deja muchos ganadores, pero quizás uno por encima del resto. Don Carlo Ancelotti, que en la temporada de su estreno ha alcanzado la final de la Champions después de 12 años. No lo lograron ni Queiroz, ni Luxemburgo, ni López Caro, ni Capello, ni Schuster, ni Juande, ni Pellegrini ni Mourinho.

El italiano se presenta en su cuarta final. Las tres anteriores siempre con el Milan. Ganó dos, la 02-03 a la Juventus (ganó en los penaltis tras 0-0) y la 06-07 al Liverpool (2-1) y perdió una, también en la tanda y también contra el Liverpool (3-3), en la 04-05. En semifinales, deja su balance en cuatro ganadas y dos perdidas, con la Juventus en la 98-99, eliminado por el Manchester United, y en la 05-06, a manos del Barcelona de Frank Rijkaard.

Sin dudas sobre su futuro
Ancelotti, que ya ganó la final de Copa al Barça, se ha ganado con creces la continuidad al frente del banquillo madridista. Aunque tenía contrato, tanto el italiano como el club estaban expectantes del rendimiento del equipo en el tramo decisivo de la temporada. Ahora ya nadie duda de que Carletto seguirá.

El transalpino, que todavía aspira al triplete a pesar de que cada semana que pasa la Liga está más complicada, se ganó al vestuario nada más llegar. Su estilo calmado y un liviano laissez faire, en contraposición con el histerismo y la crispación de Mourinho, fue muy bienvenido por la caseta. El ambiente mejoró, gracias también a la presencia de jugadores jóvenes.

Hubo decisiones durante la temporada que le hicieron ganarse aún más crédito, primero con el vestuario, después, con el paso del tiempo, entre la hinchada y la directiva. No gustó su comprensión con un Coentrao que estaba más fuera que dentro. Ni tampoco el escudo que situó delante de Di María tras el desafío del argentino. Los dos fueron anoche titulares, también en la ida y en Mestalla, los tres partidos que han encumbrado al italiano.

Hombre de club cuando se le necesitaba (no dudó en asumir buena parte de la responsabilidad del traspaso de Özil, muy criticado en su momento y del que nadie se acuerda ya), Ancelotti ha aunado las buenas formas con un fútbol valiente, sin coartadas ni excusas, sin justificar las derrotas, con el mérito de tener enchufados a todos los jugadores.

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