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El triunfo del hombre tranquilo

Marca Marca 21/05/2014 marca.com

El 21 de junio de 2013, cuando aún resonaban los gritos de 'Bielsa, quédate', Josu Urrutia escenificaba en Ibaigane su apuesta personal por su excompañero y buen amigo Ernesto Valverde para tomar las riendas de un equipo que llegaba de vivir un año convulso y que debía rehacerse tras la marcha de jugadores emblemáticos. Había mucho trabajo que hacer y el Txingurri asumió la empresa que afrontaba como una "responsabilidad" y un "desafío". Once meses después, tras un arduo trabajo -deportivo y psicológico a parte iguales-, el Txingurri puede presumir de haber liderado una transición que, además de tranquila, ha sido exitosa.

Partió Valverde con un concepto del fútbol que, con salvedades, coincidía en muchas cosas con Bielsa -buen trato de balón, presión en campo contrario, clara vocación ofensiva-, aunque su ideario futbolístico añadía variaciones al planteamiento defensivo del rosarino -marcaje zonal en contraposición al pressing individual de Marcelo-. Su apuesta pronto contó con el beneplácito de un vestuario que, al tiempo, reconoció en Valverde a un entrenador que normalizaba las relaciones cotidianas con sus pupilos con un liderazgo natural y tranquilo, que ha resultado la base en la que se ha sustentado su éxito.

Athletic / Valverde ha liderado con éxito la transición © Athletic / Valverde ha liderado con éxito la transición Athletic / Valverde ha liderado con éxito la transición

Con los refuerzos de Herrerín, Sola, Etxeita, Balenziaga, Beñat y Rico, Valverde comenzó su andadura con el reto de "estar más arriba" de la duodécima plaza lograda por Bielsa. Los inicios no fueron sencillos. La solvencia en casa, con mágicas remontadas que demostraban que el espíritu de La Catedral permanecía intacto en el nuevo San Mamés, chocaba con la mala imagen fuera de casa.

Se le achacaba a Ernesto que no consiguiera dar con la tecla. Sus ensayos generaron un sinfín de debates, pero en pocos meses derivaron en el hallazgo de un equilibrio defensivo-ofensivo, en una regularidad fuera y en casa y en la composición de un once ideal que demostró su fortaleza como colectivo. "Sin duda es el mejor equipo en cuanto a grupo, empuje y cohesión que he tenido", reconocía hace poco Valverde.

Tras permanecer desde el inicio en puestos europeos, los rojiblancos se instalaron el 1 de diciembre, tras ganar al Barça, en la cuarta plaza; un lugar en el que se han hecho fuertes hasta el final de una temporada que han rubricado con 70 puntos -la mejor cifra desde que se implantaron los tres puntos por victoria- y un billete para retornar 16 años después a la Champions.

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