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El Valencia suspendió la temporada y empieza a pensar en el nuevo proyecto

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 18/05/2014 EFE

César Toldrá

Valencia, 18 may (EFE).- El Valencia cerró con una victoria ante el Celta la campaña 2013-2014, en la que ha suspendido un curso que le ha dejado lejos incluso de las expectativas mínimas marcadas a principio de la temporada, aunque con la mente puesta en su nuevo proyecto a partir de la compra del club por el empresario Peter Lim.

Tras su peor Liga de las tres últimas décadas, haber llegado a las semifinales de la Liga Europa se ha convertido en el único motivo de relativa alegría para los valencianistas, aunque la octava posición en la tabla y la peor puntuación desde mediados los años ochenta son un fiel reflejo del fracaso de la campaña finalizada.

El Valencia se marcaba el mismo objetivo de años anteriores: alcanzar una plaza para disputar la Liga de Campeones, o, como mal menor, la Liga Europa y haber acabado lejos de los puestos que permiten jugar este torneo es todo un síntoma para un equipo que no ha cumplido en una competición que premia la regularidad.

El primer año de Amadeo Salvo como presidente ha contado, al igual que sucedió en la campaña anterior, la última de Manuel Llorente, con dos entrenadores -Miroslav Djukic y Juan Antonio Pizzi-, si bien el cambio no varió sustancialmente el rumbo del Valencia, algo que sí se produjo hace un año con Ernesto Valverde.

Si bien la llegada de Pizzi dotó al equipo de cierto patrón de juego, la falta de personalidad del Valencia a lo largo de todo curso ha sido evidente y sólo ha mostrado casta y orgullo con cuenta gotas, pero en demasiadas ocasiones acompañados por decepciones casi seguidas, que le han impedido acercarse a los objetivos marcados.

Así, el triunfo en el Camp Nou ante el Barcelona (2-3), el empate en el Santiago Bernabeu (2-2) y los partidos locales europeos ante Basilea (5-0) y Sevilla (3-1) mostraron al mejor Valencia, pero su irregularidad quedó patente también frente a estos dos últimos rivales, ante los que no estuvo a la altura como visitante.

Igualmente, la derrota de hace apenas ocho días en el derbi ante el Levante, un rival al que casi quintuplica en presupuesto, fue otra muestra de la falta de personalidad y ambición inherente al equipo desde el inicio de temporada.

La salida de sus jugadores de referencia en los últimos años y la falta de tino en los fichajes de esta campaña se han convertido en argumentos para justificar lo ocurrido.

Sin embargo, partidos como los del Camp Nou, Santiago Bernabeu o en casa ante el Sevilla, demuestran que la desidia y la falta de regularidad han causado más problemas que la falta de calidad en su plantilla.

De hecho, y pese a la crisis institucional del club, el Valencia afrontó la temporada con el cuarto presupuesto de la Liga española (noventa millones), una cifra notablemente superior a las del Athletic Club, Sevilla, Real Sociedad o Villarreal, que han quedado por delante en la clasificación.

Si en la Liga el equipo se ganó un suspenso mayúsculo y la Liga Europa fue la tabla de salvación a la que se aferraron equipo y afición, la Copa del Rey tampoco pasará a la historia del club.

Tras superar por la mínima a doble partido a un rival de Segunda B, el Nàstic de Tarragona, el equipo cayó en octavos de final en la segunda ronda que disputaba ante el Atlético de Madrid por un global de 3-1.

La consecuencia más negativa de una campaña para el olvido es que el Valencia no estará en competición europea por primera en las últimas diecisiete temporadas, con el quebranto de prestigio como económico que supone esta ausencia, principalmente en el caso de la Liga de Campeones, el mayor escaparate mundial a nivel de clubes.

La llegada al club de un inversor, que podría invertir hasta sesenta millones de euros en fichaje, propician que el objetivo de la próxima temporada sea mejorar la clasificación en la Liga y volver a jugar en Europa, tal y como han apuntado este sábado tanto el presidente, Amadeo Salvo, como el técnico, Juan Antonio Pizzi.

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