Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

El Valencia y Luis Enrique despiden una era

AS AS 18/05/2014 Conrado Valle
© Kai Försterling

El Valencia logró el único cometido que tenía para la última jornada, que no era otro que superar al Levante en la clasificación, y Luis Enrique bajó el telón a su etapa como entrenador del Celta con una digna actuación de sus pupilos, que de primeras hipnotizaron a los de Pizzi por velocidad y circulación, como en la acción del madrugador gol de Iñigo López. El Valencia supo despertar a tiempo y gracias al manejo del equipo de Parejo y al buen hacer de Feghouli (gol y asistencia a Piatti), logró darle la vuelta al marcador y despedir un paupérrimo año en Liga con tres puntos con los que auparse a la octava posición... a la espera del desembarco de Peter Lim.

El día por Valencia había sido tan intenso, tan de futuro, tan de Peter Lim, que cuando el equipo de Pizzi se puso a jugar fue como volver al pasado por más que fuera presente. El Celta de Vigo de salida sacó las vergúenzas del Valencia, las que le han llevado a zona de nadie en la clasificación a final de Liga y las que invitan a pensar que este verano, y más con 'jefe' nuevo, la remodelación en la oficina no va a ser de percheros y dos cuadros sino hasta de azulejos. En cuatro pases el Celta resquebrajó a la defensa blanquinegra e Iñigo López superó a Diego Alves.

Solo habían transcurrido cinco minutos y los vigueses habían dejado constancia de que querían despedir a Luis Enrique por la puerta grande. Y jugando al toque, como se supone que le gusta hacer a los futbolistas a los entrenará el curso que viene. Con Oubiña de director de orquesta y Nolito y Orellana abriendo el campo y jugando bien entre líneas, el Celta provocó hasta pitos por parte de la grada.

Pero despertó el Valencia. Por las quejas de sus aficionados y porque Parejo se puso a hacer lo que sabe: jugar al fútbol. Al compás del de Coslada el Valencia fue ganando presencia y pisando área. Primero con disparos desde la frontal, en especial uno de Míchel que provocó una gran intervención de Sergio; después con las puñaladas de un Feghouli que termina la temporada a un nivel como para opositar para quedarse el año que viene. Suyo fue el gol del empate, de cabeza, tras asistencia de Piatti y un primer centro de Parejo que fue la clave de que la defensa viguesa, hasta ese instante atenta a todas las acciones, viera la pelota pasar sin poder truncar la ocasión. Así se llegó al descanso, con un Valencia dispuesto a sumar tres puntos con los que salvar la honra y al menos pasar en la clasificación al Levante. Pero también se llegó con un Celta vivo en el partido y que quería defender su octava plaza en la clasificación.

Como quiera que Parejo regresó al terreno de juego con la chispa con la que se marchó, el Valencia mantuvo el control. Y como quiera que Feghouli siguió generando peligro en cada acción en las que intervenía, el Valencia se puso por delante en el marcador fruto de una asistencia del franco-argelino a Piatti. Se la devolvió Feghouli al argentino y éste superó de cabeza a Sergio.

Luis Enrique entendió que era momento de mover el banquillo para darle otro brío a su ataque y puso a jugar a Krohn-Dehli y Mario. No obstante, la sensación de peligro por parte gallega la generaba Nolito. Y se echó de menos a Rafinha, la verdad. El público, por su parte, añoraba a Paco Alcácer y fue pedirlo y Pizzi darles el gusto. El canterano sustituyó a un Eduardo Vargas que posiblemente disputó sus últimos minutos como valencianista, aunque Pizzi le quiere y quizás ahora con Peter Lim haya dinero para negociar con el Nápoles (aunque hay otros delanteros, sinceramente). Ya nada más pasó hasta el final.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de AS

image beaconimage beaconimage beacon