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Entresijos de un fiasco

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 29/05/2014 David Bernabeu

Poco antes de irse a Rosario, Gerardo Martino recibió los honores de quien le trajo al Barça, Sandro Rosell. El ex presidente le dispensó una última cena, con regalito incluido. El detalle se entiende por su calidad humana, no por su desempeño, un desastre en toda regla. Por supuesto, quien le fichó y quien le permitió su gestión son cómplices directos del desaguisado que condujo al Barça a vivir sin entrenador, sin motivador, sin preparación y sin luz durante nueve meses. Los futbolistas, bien desde la anécdota o los hechos, advirtieron el fiasco muy pronto.

En muchos de los 'gags' apareció Elvio Paolorosso, un preparador físico 'vintage', cuyos métodos provocaron, desde el inicio, entre estupor y risa en el rostro de los jugadores. Aunque Jorge Pautasso, ayudante del Tata, abrió el fuego. Un día llegó a confundir tres veces seguidas a Xavi con Andrés Iniesta. Hernández frenó la cuarta: "Míster, soy Xavi", le aclaró. Luego, ya en otoño, se produjo el sainete relatado en el diario 'El País'. Una leyenda del equipo levantó su voz: "Elvio, este entreno es una vergüenza". Paolorosso, a su ritmo... "amigo, no se enoje", fue su réplica.

La noche de autos fue en Febrero. En Anoeta. El Barça cayó 3-1 y acusó una imagen dantesca. En el descanso, Martino llegó diez minutos tarde al vestuario. Lejos de aprovechar el tiempo para arreglar el juego, el Tata se enzarzó con sus rivales. Cuando entró en la caseta, sólo arrojó el silencio. No dijo nada. El equipo salió convencido de que iba a perder. Por eso, el día que Lafita igualó para el Getafe en el Camp Nou, Xavi e Iniesta, dos ganadores, dieron el título por perdido. Nunca tuvieron en cuenta las matemáticas. Sabían, desde hacía meses, que no se podía ganar. Zubi también lo sabía. Aún no nos ha dicho si intentó evitarlo

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