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España fue Mozart en Salzburgo

AS AS 01/06/2016
España © AS España

Un campo fantasma, nueve recién llegados, cuatro por llegar, la cantera licenciada y una selección de cortísima embestida compusieron un escenario que devalúa conclusiones, pero quedaron que la Selección se planta sin pereza ante ese lienzo en blanco y que dos futbolistas, Silva e Iniesta, marcarán la agenda nacional en la Eurocopa. Fueron piezas nucleares de nuestro mejor pasado y son los administradores de esa fabulosa herencia. Con las jubilaciones (alguna anticipada) de Puyol, Xabi y Xavi perdemos furia, ciencia y arquitectura, pero aún quedan dos futbolistas solemnes, a la altura de aquellos, que harán de palanca en la cita francesa. El recorrido de España será el suyo y ante Corea no evidenciaron el deterioro físico que tanto tememos por razones biológicas y de sobreexplotación en sus clubes.

Anduvo mejor el canario, para el que la Selección es un traje a medida. Superados ya algunos vaivenes en la era Del Bosque, su pierna izquierda es ahora manual de instrucciones. Se siente mejor acompañado en España que en el City y eso reconforta su juego. Firmó una primera mitad excepcional y un gol de falta para una exposición universal (resulta imposible ceñirse más a la escuadra desde una distancia respetable). Rompió la simetría como verso libre partiendo desde la banda derecha. Está justificado su salvoconducto para jugar por donde quiera. T

ambién asoma Nolito, que ha dado ya muletazos enmuchas ferias, y que a diferencia de Silva e Iniesta, no es jugador de carrera pero sí de aquí y ahora. Nolito no es un producto cosmético y sus cuatro goles en dos partidos prueban que el ingenio no es incompatible con la eficiencia. Tiene apariencia de titular. El resto acompañó bien a la obra. Azpilicueta es lateral de cercanías en la izquierda, pero dejó un gran pase en el 3-0, Bellerín se alargó mucho y se apuntó una asistencia, Casillas dejó cos paradas de la edad de oro, Piqué y Bartra no se enfrentaron a casi nada, Cesc se consoló con un gol sin mejorar su relieve y Morata llevó bien el ingrato papel del nueve, al que aquí se le exige más paciencia que participación, y se embolsó dos goles.

Por lo demás, España fue la Selección territorial que se espera y Corea un sparring de tercera. Amabílisima en defensa, no se le apreció esa energía y ese juego corporativo que le llevaron a la final de la Copa de Asia. “Demasiados pocos jugadores en Europa”, se quejó Stielike, que sabe dónde está la universidad que convalida títulos en el fútbol. En la segunda mitad convivieron Busquets y Bruno (jugó un rato de central), para cuando convenga un paso atrás, y Morata (arrastrado a una banda, al estilo Villa) y Aduriz, pareja de urgencias. Y debutó Sergio Rico, absuelto del gol coreano, premio a su insistencia. Antes de relajar el ánimo, la Selección ya le había puesto un lazo al marcador. Celebremos el buen comienzo y lamentemos que Corea no esté en nuestro grupo en Francia.

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