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Euforia, prudencia, optimismo y dudas acompañan a favoritos a 3 días inicio

Logotipo de MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 09/06/2014 EFE

Santiago Aparicio

Sao Paulo, 9 jun (EFE).- La euforia contenida alrededor del entorno de Argentina comparable a las expectativas y la exigencia que acompaña a Brasil, frena el exceso de confianza que podría generar la condición de campeón de España o el potencial alemán, distanciado de la incertidumbre que rodea a otras iniciales candidatas como Inglaterra o Italia.

En plena cuenta atrás y a falta de tres días para que la pelota eche a rodar, Brasil 2014 contempla su futuro entre cábalas y entusiasmo entre los participantes, que advierten a las potencias clásicas como grandes candidatos, una vez más, a pujar por la copa.

Brasil, escenario del fútbol por antonomasia, pentacampeón y anfitrión en ejercicio, pretende asumir la presión con naturalidad. Es el rival a batir. Y sus jugadores miran de frente a las enormes expectativas de su 'torcida', que no contemplan otra situación que la de recuperar la corona.

Brasil pretende prolongar al Mundial la autoridad que desplegó en la Copa Confederaciones. Liderados por Neymar, que ha recuperado su mejor versión en los choques preparatorios previos a la competición, es el aliento que presenta el bloque de Luiz Felipe Scolari. Un plantel batallador y talentoso que aspira a hacerse fuerte, con más músculo que el arte tradicional, en 'su' torneo.

Las críticas a alguno de sus jugadores, como Fred, han infectado parte de la euforia. Brasil actuará presionado cuando el balón ruede. Pero es una situación que contempla la propia filosofía de la canarinha en cada gran evento.

En una situación similar, con menos tensión pero con parecida responsabilidad Argentina lleva horas en Brasil. La condición de mejor jugador del mundo de Leo Messi estimula al combinado celeste, que se aferra a 'La Pulga' para alimentar sus sueños de campeón.

Messi ha recuperado el liderazgo del que ha adolecido el reciente ejercicio en la Liga española. Es el momento del jugador de Rosario, al que se achaca la falta de un gran resultado con su selección.

En los choques preparatorios Messi dio la talla y se reencontró con el gol auxiliado del gran estado de forma de alguno de sus compañeros, como el madridista Ángel Di María.

Solventados los malos momentos generados por la decisión de Alejandro Sabella de descartar al centrocampista Ever Banega, Argentina se centra en el Mundial, metido en su papel de favorito.

Todo este ruido alivia a España, recién llegada a Brasil después de su último amistoso, ante Panamá. El conjunto de Vicente del Bosque toma forma. El olfato de David Villa y la aportación de jugadores como Diego Costa, que auxilian el talento de los clásicos, anima el panorama español.

La prudencia de su preparador ha calado entre el plantel, que se asoma a Brasil 2014 como vigente campeona pero sin estridencias, centrado en su estreno ante Holanda en una reedición de la final de hace cuatro años, en Sudáfrica, que coronó a España por primera vez.

Nunca un equipo europeo ha ganado en América un Mundial. Es un reto para la 'Roja' y también para Alemania, Inglaterra o Italia, antiguas campeonas que viven de manera diferente sus primeras horas en Brasil.

Alemania es una alternativa eterna. Con experiencia de campeón y siempre al acecho del título. El cuadro de Joachim Low se sobrepone ahora a la baja de Marco Reus, lesionado en el partido contra Armenia.

El bloque germano, habitual en el tramo final de los grandes torneos, dispone en Brasil de una nueva ocasión de rentabilizar el talento de una generación que se ha hecho notar en el fútbol internacional.

Miroslav Klose pretende ser importante en vísperas del arranque. Sigue con puntería el atacante, que ya cuenta con 69 dianas como internacional y es el máximo goleador de la selección alemana de fútbol. Ahora pretende superar a Ronaldo como el máximo artillero de los Mundiales.

En el camino alemán está Portugal, que sigue a la espera de Cristiano Ronaldo. Las dudas rodean al astro luso, en plena recuperación después de un año agotador y que ha terminado por reventar la maquinaria del goleador del Real Madrid.

Cristiano es el alma del combinado portugués, confiado en rentabilizar el poderío de su estrella para continuar como animador competitivo.

Francia llega a Brasil revitalizado a base de goles. El cuadro de Didier Deschamps, llamado a limpiar su imagen del último torneo, encontró a base de aciertos en su último encuentro de preparación, el consuelo ante la convulsión por la lesión y baja de su gran referente, Frank Ribery.

Goleó 8-0 a Jamaica y giró su mente hacia el Mundial. Karim Benzema se erigió en el líder que buscan los blues. En el referente galo para ubicar otra vez a Francia entre las candidatas. En ser uno de los tapados del torneo.

En eso están también Inglaterra e Italia. También Holanda, que confía en salir airoso del choque contra España y reavivar sus posibilidades en un trayecto que se advierte complicado, con Brasil en el tendido, si no termina como primero de su grupo.

Las dudas invaden a Inglaterra, que no termina de dar el paso al frente esperado en las grandes citas. Los grandes nombres que atavian a su equipo nacional no acaban de explotar con el equipo nacional. El empate ante Honduras en el último compromiso preparatorio acrecentaron las sospechas sobre un conjunto lleno de grietas. Una carga excesiva sobre los hombros de Wayne Rooney, al que eternamente le soporta la responsabilidad de un bloque irregular.

Al cuadro inglés le espera un cara a cara con Italia, encuadrada en su mismo grupo. El equipo de Cesare Prandelli, subcampeón de Europa, es otro marcado por su decepcionante papel en Sudáfrica cuatro años atrás, cuando se estancó en la primera fase.

La squadra azzurra ha cambiado su fisonomía en estos cuatro años. Busca el balón y su estrategia defensiva no es tan férrea. Le ha dado resultado el buen gusto de Prandelli, que acude a Brasil con prudencia pero ataviado aún por su condición de campeón y gran competidor aunque advertido por el gris papel en el amistoso contra Luxemburgo (1-1).

Su último amistoso, ante el histórico Fluminense, dejó la buena noticia de la capacidad goleadora de su segunda opción atacante (Insigne e Inmobile), pero también alarmantes errores defensivos.

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