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Faena de aliño

AS AS 31/05/2014 Tomás Roncero
Iniesta habla con Fernando Torres. © Reuters Iniesta habla con Fernando Torres.

Aprobado general. No era día de exámenes finales. El rival, cumplidor. Sin más. España, sin los finalistas de Lisboa (ni madridistas ni atléticos). El resultado, engañoso. Pese al corto 2-0, fue un monólogo de color rojo. Sin pasión, eso sí. Tampoco era necesario. Vimos debutar a Iturraspe y Deulofeu (20 añitos tiene el chaval). Asistimos al partido 131 de Xavi, que en Brasil volverá a liderar el juego del equipo en la sala de máquinas, a un Cazorla trepidante, un Pedro explosivo y fresco como una rosa (gracias, Tata), un lateral en plan Iron Man (Azpilicueta) y un Iniesta que llega a la cita con las ganas de empezarlo como lo acabó: siendo el ejecutor de Holanda. El gol del mago manchego a Quiñónez tuvo un punto grotesco por la dejación de funciones del boliviano. Pero la puso donde duele. No hubo lesionados y hoy tenemos lista de 23. Ya huele a Mundial...

Torres, alternativa. Mientras que Diego Costa sigue con su rutina de las últimas semanas, aparente recuperación que no aventura nada especialmente bueno (Barça y Madrid pueden dar fe de ello), Fernando Torres presentó su candidatura al 9 en su regreso a la Roja un año después. Se le vio muy activo, rápido y liberado mentalmente. Definió con maestría en el penalti que abrió la lata (el albanés Jemini fue generoso) y dejó un sms a Del Bosque: “Míster, si tiene dudas con la musculatura de Costa, aquí me tiene con la escopeta cargada...”.

Recuerdos de Chicago. El 27 de junio de 1994, un servidor estuvo presente en las repletas gradas del Soldier Field de Chicago viendo el España-Bolivia del Mundial de Estados Unidos. Único precedente en nuestros enfrentamientos con los andinos. Caminero hizo un doblete y recuerdo que Bolivia jugó correctamente, sin alardes pero sin complejos. El 3-1 final fue abultado y engañoso. En su banquillo estaba Azkargorta, con su mismo bigote selvático y la misma personalidad para leer el fútbol con dignidad estética. Veinte años después ahí sigue en la lucha, capaz de meter al Bolívar en las semifinales de la Libertadores (como la Champions pero en versión Sudamérica). España se deja ver en todos los rincones del planeta. Nuestro fútbol es la referencia.

Ramos, el Jefe. Sergio Ramos está en pleno estado de nirvana existencial. Se echó una novia de bandera (Pilar Rubio), ha sido padre por primera vez y ha firmado el gol de la Décima que le entronizará para los restos en el imaginario sagrado de los madridistas. Para completar ese derroche de felicidad, ayer la ciudad de Sevilla se congració con él y le concedió la Medalla de la Ciudad. Todo justo. Todo merecido. Sergio se integra al grupo este lunes. Será el martillo de Thor en Brasil. A este no le arrugará nadie. Me huelo que va a ser el Mundial de Ramos. Escrito queda...

Damián, in memoriam. Damián García fue utillero de la Selección durante 25 años y una leucemia inmisericorde se lo llevó para siempre. Al Tiriti, como le conocían los jugadores, le adoraban y por eso ayer le dedicaron una pancarta antes de empezar el partido. Damián era de Sorihuela de Béjar, pueblo de la misma tierra que Del Bosque (Salamanca). En las gradas del Pizjuán estaban sus hijas Noelia y Sandra, muy emocionadas con el recuerdo a su padre, como me comenta Matallanas.

Optimismo. Ya queda menos para el España-Holanda del 13 de junio. Yo creo mucho en esta Selección. ¡Vamos España!

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