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Felipe Reyes y Llull, al rescate de un Real Madrid muy gris

AS AS 30/05/2014 Ricardo González
© JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Más allá del resultado, de la estadística, no hay regla fija para valorar la actuación de un equipo. A veces pesa más la emoción, el sentimiento, lo que sea capaz de transmitir desde el parqué, que los fríos números. Y ahí el Madrid ha sido esta temporada mejor incluso que sus resultados, más grande que su larga racha de victorias. Pura pasión, la que no vimos en este arranque del playoff. No como equipo. La percepción, por encima del marcador, fue la de un bloque carente de emotividad. Más frío, con menos gancho y energía de lo que acostumbra. Sin Rudy y sin Draper; con Carroll, Mirotic, Sergio y algún jugador más lejos de su mejor nivel. Pelín apagados, mohínos tras la Final Four.

Aunque siempre les quedará Felipe Reyes. Mientras las fuerzas le acompañen, claro (18 puntos, 6 rebotes y 22 de valoración). Eterno en la lucha. Y, a su lado, Sergio Llull (16 tantos y 5 asistencias). Escudero de lujo. Entre los dos rescataron a un Madrid gris, al nivel más flojo de la temporada. Alguno dirá que viendo cómo ha marchado la actual, quizá no sea para tanto. Y tendrá razón: 1-0 y a un triunfo de meterse en las semifinales, aunque el domingo espera Zaragoza, el Príncipe Felipe.

Tampoco el CAI firmó el partido de su vida. Combativo, sí; pero con poco acierto. Fallón en los triples: 4 de 16. Una losa que no levantó ni con sus 24 canastas de dos ni con su 10 de 10 en tiros libres ni con sus cinco rebotes más.

Cuando Reyes entró en pista, mandaba el equipo maño 12-16. Seis minutos más tarde, el parcial era de 13-2 con diez tantos del pívot cordobés. Poco antes Mejri entraba y salía castigado por sus despistes atrás. Sin el nueve blanco ni Llull en cancha, los de Abós cogieron el rebufo a los locales (31-31 con un hiperactivo Sanikidze). Era la primera vez, pero no sería la última, pese a que el inicio del tercer cuarto parecía liquidar cualquier opción visitante. En siete minutos, sólo dos canastas, seis puntos (un dos más uno y un triple). Buenos minutos de Bourousis y 14 de diferencia: 53-39 y 55-41.

El marcador le decía al Madrid fantasmas fuera; el juego, cuidado que quizá vuelvan. Y volvieron. Los recuperó un CAI guerrero que se puso en zona. Tabu metía otra marcha y Joseph Jones aparecía ataque tras ataque (13 puntos casi seguidos). De ganan blancos a jueguen, jueguen: 55-52 después de un fulgurante 0-11. Ya las metía hasta un Rudez en día aciago. El Madrid menos brillante tuvo, al menos, el pulso suficiente para frenar la crecida roja. Lo hizo con cuatro triples. Dos de Lull, uno de Sergio y otro de Darden. Y con Reyes percutiendo. Aún hubo algo de emoción en el último suspiro, pero de película mala y predecible. Este domingo, más.

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