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Fernando Torres contra el fútbol moderno

SPORTYOU SPORTYOU 22/04/2016 David de la Peña
Fernando Torres contra el fútbol moderno © Getty Images Fernando Torres contra el fútbol moderno

Danilo se mostró en el Oporto como un futbolista de enorme proyección. A los incrédulos, les invito a repasar la eliminatoria de octavos de final que el equipo portugués disputó contra el Málaga en 2013, en la que el lateral brasileño -principalmente en el encuentro de ida- cuajó una actuación sobresaliente. A día de hoy la comparación con Dani Carvajal resulta odiosa. El Santiago Bernabéu no tiene compasión cada vez que el zaguero carioca toca la pelota, y los silbidos retumban en cada rincón del estadio.

Posiblemente la explicación de su bajo rendimiento esté en su cabeza, la dificultad para soportar la presión y una circunstancia que es imposible medir antes de ser fichado en un futbolista que no ha vivido en el pasado la exigencia de lo que representa jugar en un club de la élite más selecta. Pero las expectativas con respecto a su rendimiento tienen más que ver con la forma en que las plantillas se configuran a día de hoy en el fútbol moderno. El Real Madrid tenía asentado a Carvajal como titular indiscutible, y decidió afrontar la recta final de la carrera de Álvaro Arbeloa gastando 30 millones de euros en un jugador de primer nivel y habitual con la selección brasileña. Ese era el perfil del teórico lateral derecho suplente de la plantilla.

La Ley Bosman fue el punto de partida para que los equipos más poderosos económicamente hagan hoy en día operaciones como esta. Por supuesto en el pasado había fichajes caros que acababan en fracaso, pero en líneas generales una inversión grande en un internacional extranjero casi garantizaba una continuidad en las alineaciones que por lo menos hacía medir en circunstancias lógicas si se había acertado o no. Una llegada como la de Danilo, en el pasado, pretendía ser el entrecot, no la guarnición. El rendimiento de Fernando Torres en las últimas semanas va en contra de la tendencia de fichajes del siglo XXI.

Imaginemos que Torres hubiese costado 30 millones y jamás hubiera corrido por los campos de tierra de Madrid con la camiseta rojiblanca. El Calderón no hubiese tenido compasión, y probablemente la situación -un saludo para Jackson Martínez- se hubiese vuelto insostenible. Sin embargo el jugador ha tenido la tranquilidad de sentir el apoyo de la afición, y un día a día que ha grabado en su memoria a Luis Aragonés o José Eulogio Gárate.

El fútbol moderno ha borrado la importancia del jugador de la casa, e incluso algunos sectores de aficiones han atacado a otros por sobreprotegerlos sin aparente motivo. Sin embargo, es difícil localizar a un madridista que no esté encantado con el rendimiento de Nacho o Lucas Vázquez, o a un atlético que no confíe en Saúl. En tiempos donde muchas operaciones tienen un claro componente extradeportivo, conseguir equilibrar las plantillas con jugadores que conocen los entresijos de su club puede resultar decisivo. Fernando Torres y su actual condición de jugador clave para que el Atleti levante algún trofeo le convierte en el mejor de los ejemplos.

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