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Ferrari se instala en la esquizofrenia permanente

SPORTYOU SPORTYOU 11/10/2016 David Sánchez de Castro
Ferrari se instala en la esquizofrenia permanente © Getty Images Ferrari se instala en la esquizofrenia permanente

Quien conozca un poco de la historia de Ferrari, sabe que es un equipo que en sus más de 50 años de historia ha pasado por todas las épocas. El reciente reinado de Michael Schumacher oculta que, en realidad, la Scuderia no ha dominado tanto como piensa el colectivo. En los libros de historia es relativamente fácil ver años en blanco, sin victorias, como más que probablemente ocurra en este 2016.

A falta de saber si se confirmará la negativa estadística este año, Ferrari ha cerrado ya 15 temporadas de Fórmula 1 sin haber saboreado las mieles de una victoria. La última, en el año 2014, el último de Fernando Alonso en Maranello. Aquellos días pasaron muy rápido, y desde Maranello intentaron hacer borrón y cuenta nueva con la llegada de Maurizio Arrivabene para reflotar el Titanic, de la mano de Sebastian Vettel como el líder de la orquesta del transatlántico.

Casi dos años después, el agua sigue entrando por todas las cubiertas de la Scuderia. Los años baldíos de Alonso en Ferrari los pasó persiguiendo al imbatible Red Bull del propio Vettel, que hoy hace lo propio con el Mercedes de Hamilton y Rosberg. El piloto español salió del equipo italiano muy desencantado por no haber logrado su tercer título, con la sensación de que lo había rozado en más ocasiones de las deseables y con la certeza de que no se iba a ver en otra igual. Ahora, es Vettel quien tiene ese sabor a sangre en la boca, como un boxeador a punto de caer a la lona, al verse impotente en medio de la caótica vorágine que es Ferrari.

Este 2016 parecía un año de tránsito cómodo, e incluso en la pretemporada se llegó a especular con que les iban a plantar batalla a los Mercedes. James Allison había creado un coche que pintaba muy bien, pero poco a poco los sueños de éxito estallaron en mil pedazos. Allison abandonó el equipo a mitad de temporada, devastado por la muerte de su esposa. Vettel, que en 2015 se había ganado el cariño de los tifosi, dedica ahora buena parte de sus energías en quejarse, ladrar y blasfemar contra los elementos que se le ponen en contra, bien sean los doblados, la lluvia o la mala estrategia. Este último punto no es baladí: en las dos últimas carreras, Malasia y Japón, las decisiones desde el muro les han costado dos podios a sus pilotos.

El único ajeno a todo este caos es el impertérrito Kimi Räikkönen. 'Iceman' no sólo ha logrado ganarse su renovación para 2017, esta vez sin dudas, sino que le está poniendo muy difíciles las cosas a Vettel. El tetracampeón que venía a emular a su ídolo Schumacher ya no ve a Kimi como un humanoide sin carisma que pulula por los circuitos, sino como un letal androide que este año recuerda por qué es el último campeón del mundo de Ferrari. De momento, el finlandés va por delante del alemán en la clasificación, algo que nunca había pasado con Alonso en el equipo. De locos.

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