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Festival de Neymar ante Panamá

AS AS 03/06/2014 Santi Giménez

La táctica del Brasil de Luiz Felipe Scolari no por conocida es menos efectiva. Se trata de intimidar en doble sentido. El rival no se siente cómodo ni cuando ataca ni cuando defiende. Cuando ataca (Panamá en el caso de ayer) los delanteros se encuentran a merced de los defensas brasileños, que no se andan con chiquitas y que dan unas tortas como panes antes de decir “buenas tardes”. Cuando el rival se defiende, queda a expensas de la magia de Neymar, la gran luz de la Seleçao, que ayer derrotó a los panameños por 4-0 en su penúltimo ensayo antes del debut mundialista en un partido que empezó con dudas y acabó con un Neymar majestuoso y un país soñando.

Neymar celebra el primer gol de Brasil. © REUTERS Neymar celebra el primer gol de Brasil.

Le costó mucho a Brasil entrar en el partido, incluso escuchó pitos por parte del público en el primer cuarto de hora. No era para menos. Panamá salió imponiendo su ritmo. A base de un buen trato de la pelota, la posesión era de los de Bolillo Gómez, ante lo que los brasileños únicamente oponían faltas. Dante y David Luiz se pusieron las botas al tiempo que le ponían morados los tobillos a sus rivales.

Con el partido soporífero y el público nervioso apareció Neymar para cambiar el guión en dos minutos. Primero con un golazo estupendo de libre directo tras una falta que él mismo provocó y luego con una jugada de fantasía con un caño maravilloso que despertó al estadio e ilusionó a un público, que se entregó sin condiciones.

A partir de la irrupción de Neymar en el partido, el encuentro fue un monólogo de Brasil. Alves, con un disparo seco desde fuera del área, sentenció el partido en el 40 y nada más reanudarse el encuentro, Hulk marcó el tercero tras un maravilloso pase de Neymar de tacón.
Con el segundo tiempo llegó el carrusel de cambios y Scolari puso en danza a la mayoría de sus jugadores. Cambió a los laterales, a los centrales y al delantero centro. Sin embargo, dejó sobre el terreno de juego el máximo de minutos posibles a Neymar, que en otra jugada de maestro sirvió en bandeja el gol a Willian. Brasil sueña.

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