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Gana Ricciardo y respira la TV

Marca Marca 10/06/2014 marca.com

La victoria de Daniel Ricciardo en el Gran Premio de Canadá ha sido un soplo de aire fresco para un Mundial viciado. La supremacía del equipo Mercedes y el cerrado duelo entre Nico Rosberg y Lewis Hamilton por el título mundial está teniendo daños colaterales evidentes: la incesante caída de audiencia de la Fórmula 1 esta temporada. En Latinoamérica se cifra en un 50% y la cadena FOX, que tiene los derechos excepto en Brasil, emitirá ya este mismo verano las carreras por su tercer canal, mucho más residual.

El mercado latinoamericano no es sino un reflejo de lo que está sucediendo en Europa. En Italia, que vive de los éxitos de Ferrari, la caída es de un 20% en el share de las cinco primeras carreras de este 2014, dato oficial. El nuevo año en blanco del equipo de Maranello, que ni siquiera parece tener opciones de ganar una carrera, tampoco ayuda en absoluto.

España, que siempre tiene un ojo puesto en las manos de Fernando, va por un 15% de caída, cifras oficiales, aunque también por otros matices, como la apertura hacia los dispositivos móviles por ejemplo. Igualmente tiene mucho mérito para la cadena Antena 3 mantener cuatro millones de espectadores cuando Alonso a duras penas merodea el podio.

Arrancó en la era Vettel
La hemorragia ya comenzó en la era de dominación de Vettel, cuando la audiencia flotaba entre los 515 millones de espectadores al año en 2011, por 500 en 2012. La FOM y Bernie Ecclestone reconocieron que en 2013, 50 millones de personas le habían dado al off del televisor, reduciendo la audiencia potencial de 500 a 450.

F1 / Su victoria, un alivio para la TV, en caída en 2014 © F1 / Su victoria, un alivio para la TV, en caída en 2014 F1 / Su victoria, un alivio para la TV, en caída en 2014

Entonces China y Francia jugaron un papel decisivo. En el país asiático la F1 saltó de la cadena estatal CCTV a un conglomerado de 13 socios regionales y la cosa cayó unos 30 millones, con otros seis en Francia, que se los llevó a la tele de pago.

Alemania misma perdió un 10% en 2013 para quedarse en 31 millones, lo mismo que España entonces, y ahora tampoco aumentan sus televidentes pese a que un alemán con un coche alemán es líder y puede ganar el título de nuevo. También datos oficiales, en el país teutón ven las carreras dos millones de personas menos y el share ha bajado un 3%.

Incluso Brasil, el mejor mercado de la Fórmula 1 con 77 millones, ya cayó un 5% la temporada pasada, aunque resiste con una horquilla de entre 15 y 17 millones de espectadores en muchas citas por el poder que tiene la televisión Globo allí, siempre sintonizada en bares, tiendas y sitios públicos.

"Estoy seguro de que 2014 ofrecerá más imprevisibilidad, emoción y tendrá una feroz competición", dijo el año pasado Bernie Ecclestone con escaso tino, lo que no es frecuente. Para alterar la inercia se decidió sacudir el reglamento y mover el dominio de Red Bull, pero el terremoto ha logrado justo el efecto contrario. La falta de competición, la propia falta de ruido de los monoplazas y lo lánguido de algunas carreras está aumentando la sangría en 2014.

Por si acaso, Bernie se guardó un conejo en la chistera para maquillar cifras: que la última carrera puntúe doble, arista por la que Abu Dabi pagó lo que no está en los escritos -no menos de 30 millones-. Será casi imposible evitar que Lewis Hamilton y Nico Rosberg se lo juegen todo allí, y la audiencia será brutal, aunque sea el canto del cisne a una temporada que debería significar un toque de atención para todos los actores de la F1.

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