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George liquida a los Hawks y lleva a los Pacers a semis

AS AS 04/05/2014 Manuel de la Torre

Si de algo sirve acabar con el mejor récord posible al término de la Liga Regular es el hecho de poder disputar un hipotético séptimo encuentro de una eliminatoria de playoffs en casa, con el inestimable apoyo de tu afición. Esta vez fueron los Pacers quienes se encargaron de hacer buena esta máxima (92 triunfos locales por 23 visitantes en los ‘Game 7’ disputaods hasta la fecha) y demostrar la importancia de este no importante detalle pero que a menudo resulta irrelevante. Los Hawks se impusieron en el primer, tercer y quinto choque de esta trepidante serie. Los Pacers fueron en todo momento a remolque, dando la sensación de ser inferiores a los correosos pupilos de Mike Budenholzer (Al Horford, su mejor hombre, no juega desde 26 de diciembre del año pasado). Sin embargo, Indiana fue mejor en el duelo que contaba (92-80) y estará en las semifinales del Este ante los Wizards de John Wall, el brasileño Nene y Bradley Beal.

Más allá de la importantísima victoria lograda que permite mantener el sueño del anillo, la mejor noticia para los de Indianápolis fue el reencuentro con su mejor versión durante algunos minutos del segundo y último cuarto. Los de Frank Vogel consiguieron recuperar sus señas de identidad. Su intensa defensa, con ayudas constantes, buenas lecturas y rápidas manos a la hora de interceptar los pases del rival y el absoluto dominio en el rebote (55-38) les permitieron completar una serie de contraataques y rápidas transiciones como hacía meses que no se veía en el Banker Life Fieldhouse. Los Pacers volvieron a ser un equipo compacto y sacrificado. Los egos y los problemas personales quedaron a un lado. La carrera que se dieron Roy Hibbert y George Hill (de nuevo importantes) para levantar a Paul George tras sufrir una falta en el tercer cuarto lo ejemplifica. Son ese tipo de acciones las que miden a los equipos comprometidos.

Y si hay alguien por encima del resto que sea merecedor de los elogios ese no es otro que Paul George. En el día que su equipo más le necesitaba volvió a demostrar el líder que lleva dentro. Salvando el desacierto de los últimos minutos, ya con todo prácticamente resuelto, resultó imparable para los Hawks. De nuevo actuó como ese jugador que en la primera mitad de la temporada aparecía junto a los nombres de Kevin Durant y LeBron James como candidato al MVP. Sumó su sexto doble-doble de la serie para concluir con 30 puntos (11/23 en tiros de campo), 11 rebotes, tres asistencias y dos robos. No solo estableció su tope histórico anotador en la postemporada, sino que apareció cada vez que su equipo le necesitaba. Cuando Atlanta consiguió reducir la diferencia por debajo de los diez puntos en el último minuto del tercer cuarto (68-60 tras triple de Millsap), se echó el Estado entero de Indiana a sus espaldas para anotar nueve puntos consecutivos que dieron la tranquilidad y el aire necesarios para evitar un final apretado.

Pese a su buen hacer y entrega, los Hawks no pudieron acabar con su maldición como visitantes en los séptimos partidos. Han disputado nueve como foráneos. En todos se marcharon por debajo en el marcador .No obstante, y pese a colocarse 18 abajo (86-68) entrados los cinco últimos minutos, no bajaron los brazos. Un encomiable Paul Millsap (15 puntos, 17 rebotes, cuatro asistencias y cuatro robos) ponía el 88-78 a falta de minuto y medio. Ahí se acabó la gasolina de los de Budenzholzer, que estuvieron sostenidos en la primera mitad por Jeff Teague (16 puntos con 5 pérdidas) y la metralleta de Kyle Korver (19 tantos con 5/10 en triples) ante el desacierto de un Millsap que se marchó al descanso con un 0/9 en tiros de campos. El ala-pívot pareció en el tercer cuarto para reducir la primera gran brecha abierta por los de Vogel (57-40, min. 28) junto a los minutos de inspiración protagonizados por Mike Scott y Shelvin Mack (28 puntos entre ambos). Sin embargo, en el día más señalado fallaron en los lanzamientos de tres puntos (25% de acierto respecto al 36,6% de las seis anteriores noches). En vez de un recurso los emplearon como la primera opción en muchos de sus ataques, llegando a hacer un uso más que abusivo. De hecho establecieron un doble récord en playoffs desde la larga distancia: el de más triples intentados en un solo partido (44) y en una serie (215).

Paul George (24), Roy Hibbert (55) y David West (21) celebran el paso a semifinales. © AFP Paul George (24), Roy Hibbert (55) y David West (21) celebran el paso a semifinales.

Parte, aunque no toda, de este bombardeo se debe a la gran intimidación ejercida por los locales, quienes colocaron hasta 13 tapones. David West concluyó con seis, además de 13 rebotes (no hizo falta de su aportación en ataque, apenas cuatro puntos), si bien en esta faceta cabe destacar a Roy Hibbert (autor de cinco gorros, uno más que en el acumulado en los anteriores encuentros). Su resurgir demuestra la importancia capital con la que cuenta en el juego de su equipo. Completó de largo su mejor partido de la eliminatoria, siendo determinante en defensa al cerrar la puerta a las penetraciones de los jugadores exteriores y logrando modificar la trayectoria se varios tiros, y en ataque volvió a recobrar la confianza. Ganó la posición como hacía mucho tiempo que no se le veía. Concluyó con 13 puntos y siete rebotes en 31 minutos de juego, una brutal mejora (promediaba 4 y 3,2) que el público supo valorarle.

Otro que también volvió a brillar es George Hill, aunque lejos del tremendo nivel ofrecido por Lance Stephenson, de nuevo vital en todas las facetas (19 puntos, 14 rebotes y cinco asistencias). La más que notable actuación del quinteto pacer contribuyó a dejar en un segundo plano las 17 pérdidas de balón que cometieron. Una vez conseguida la implicación de todo el roster, y a la espera de que esto se certifique en fechas futuras, la siguiente misión de Vogel debe ser la de intentar transmitir a sus talentosos hombres que valoren mejor cada posesión. Acumular 14,7 pérdidas de balón en la postemporada es una carga muy pesada para cualquier conjunto. No obstante, los Pacers han sabido sobreponerse a esto y otros muchos contratiempos a lo largo de los últimos días, además de remontar un 2-3 en contra. De su puesta en escena ante los Wizards dependerá el que recuperen su condición de favoritos al anillo. Por el momento, Larry Bird puede recuperar la sonrisa.

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