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Glorias muy efímeras

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 17/06/2014 Lluís Foix

El espectáculo quizás es menor. Pero el fútbol gana en grandeza patriótica en los Mundiales. Para las superestrellas, los clubs son más importantes que las selecciones de su país. El espectáculo que contemplamos en sesión de tarde, noche y madrugada desde Brasil tiene un carácter más efímero. En las competiciones nacionales se dirimen sentimientos más cercanos y más viejos. En unos Mundiales se pugna por la efímera gloria patriótica que se apaga en cuanto termina el campeonato. Es el fútbol que se rige por el pasaporte y por los orgullos nacionales. A estas alturas, los resultados de las alineaciones meridionales son más que mediocres. La Roja de Vicente del Bosque puede clasificarse pero los nervios dominan a los que se enfrentaron a Van Gaal con la desaconsejable condición de favoritos. El Portugal de Ronaldo recibió un varapalo semejante ante una Alemania aupada por la misma canciller Merkel. Pepe fue expulsado sin miramientos. Los griegos empezaron mal.

Digamos que el sur de la zona euro ha empezado con el pie torcido en los Mundiales brasileños. Los intereses de los grandes clubs tropiezan con las de las selecciones nacionales, que representan una identidad con grandes cargas emotivas y políticas. En la web de este diario constan dos epígrafes con carácter propio: seguir el partido de turno en directo y saber la última hora del mercado de fichajes. Los Mundiales son un banco de pruebas para compras y ventas. de jugadores. Pero pasada la gloria patriótica del día de la final el 13 de julio, la rutina del mercado, de las comisiones, de los patrocinios y los traspasos se impondrán. Las competiciones europeas volverán a ser la máxima ambición de los más fuertes. Pero el trámite de unos Mundiales muestra un fútbol menos dominado por la maquinaria de un gran negocio.

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