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Guardiola es terrenal

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 01/05/2014 Enric Bañeres

El recuerdo de la brillantísima etapa de Pep Guardiola como entrenador del Barça, que reconozco como la mejor del club y que ha proyectado su prestigio en todo el mundo, tiene atrapados a muchos barcelonistas en una nostalgia paralizante. ¿Qué quiero decir con esto? Que les impide salir de aquel sublime recuerdo al que dan vueltas como en un bucle. Decía ayer Xavier Bosch en estas páginas que tal vez no se valoró demasiado la Liga que el Barça ganó hace un año, la de Tito Vilanova, con la cifra mítica de los 100 puntos, 15 más que el Real Madrid. Yo tengo la respuesta: estaba mal visto destacar esa Liga porque parecía que presumir de ese éxito era devaluar las Ligas anteriores, las de Pep. Lo políticamente correcto era repetir hasta la saciedad que el Barça había caído ante el Bayern por un global de 7-0, lo que nunca había sucedido antes.

En fin, que acabamos de ver que PepGuardiola es terrenal, capaz de equivocarse como nos sucede a todos los humanos y él mismo ha reconocido. Y aprovecho para recordar que en el Barça también se equivocaba, como le pasó en semifinales de la Champions ante el Chelsea de Roberto di Matteo, un entrenador que lleva dos años en el paro. Aunque nunca faltó la guardia pretoriana del genio de Santpedor dispuesta a silenciar sus resbalones. El martes, ante el Real Madrid, Guardiola fue presa del pánico y desmontó el equipo que le había permitido surfear sobre la Bundesliga: llevó a Lahm, el organizador que él ha inventado para el medio campo, al lateral derecho (su puesto de toda la vida), para taponar la banda en la que Cristiano, Di María y Coentrao abren sus pasillos. ¡Pero luego no te quejes de que había un vacío en el centro del campo! ¡Haber puesto ahí a Javi Martínez desde el primer minuto! Finalmente, una de las virtudes teologales de la filosofía Pep, la posesión del balón, volvió a demostrarse estéril, porque su equipo tuvo la pelota en los pies casi el doble de tiempo que el Real Madrid.

Espero que los nostálgicos de los buenos tiempos en que Pep dirigía al Barça suavicen la presión a que han sometido a Martino, al comprobar que nadie es infalible. El equipo del Tata también perdió ante el Madrid en la final de la Copa, pero no fue humillado. Todo lo cual debe servir al propio Guardiola, una persona inteligente, para que abandone el dogmatismo y la posesión de la verdad.

Rotundo triunfo de Luis Enrique

Luis Enrique ha triunfado por todo lo alto en el Celta, salvado a falta de cinco jornadas cuando el año pasado se escapó por los pelos en la última jornada. El equipo no ha acusado el traspaso de Iago Aspas al Liverpool y ha tenido en Fontàs, Nolito y Rafinha tres refuerzos de lujo. Al Celta le costó arrancar y traducir su buen juego en resultados pero Luis Enrique ha sabido inculcar en los jugadores su espíritu ganador. Su paso por el Roma fue un mero accidente y Lucho ya puede permitirse elegir equipo porque está preparado para los grandes retos.

Firmeza contra el racismo

La reacción espontánea de Dani Alves fue el mejor spot imaginable contra el racismo en el deporte. El energúmeno que le lanzó el plátano en Villarreal era delegado de un equipo de cadetes del 'submarino amarillo', a los que por suerte ya no inculcará ideas tan denigrantes. Ha sido expulsado de por vida del club, lo mismo que el dueño de Los Angeles Clippers, otra joya que llena de vergüenza al deporte. Sin duda se trata de dos casos de incultura manifiesta pero la coincidencia de ambos hechos en la misma semana refuerza la idea de que el racismo no es cosa del pasado sino que sigue vivo en el deporte y hay que combatirlo con la máxima firmeza.

Cesc Fàbregas volvió a ser decisivo

La muerte de Tito Vilanova conmocionó al equipo ante el partido de Villarreal. Los tres puntos se salvaron por los pelos, con una nueva asistencia genial de Cesc a Messi cuando todo parecía perdido. Fàbregas es el mejor pasador de la Liga y, como ante el Athletic, su aparición en el campo fue un revulsivo. Su temperamento es necesario en un equipo conformista y blandengue, y el Tata Martino debe considerar este aspecto para el arreón final del equipo, obligado a intentar el milagro

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