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Hasta 57.000 soldados mantienen la seguridad en Brasil

AS AS 15/06/2014 Fernando Kallás
Hitzfeld, delante de varias motos de Policía de seguridad © PETER KLAUNZER Hitzfeld, delante de varias motos de Policía de seguridad

Mucho se esperaba de las protestas y manifestaciones contra en Mundial en Brasil. Pero los primeros días del campeonato llegan a sorprender por la apariente tranquilidad. Solo hace falta una vuelta por las calles de Río y, principalmente, en los entornos de los hoteles donde están hospedadas las selecciones para comprender un poco el porqué. Soldados armados con armamento pesado, cascos, guantes y hasta armadura a prueba de balas están siempre con las miradas atentas a cualquier movimiento en falso. El impacto visual llamó tanto la atención que los cariocas les apodaron “Robocops”. Sólo en el estado de Río de Janeiro, son 15.000 miembros del ejército patrullando calles, carreteras, aeropuertos, hoteles y centros de entrenamiento durante el Mundial. En todo Brasil, son 57.000 soldados alocados para “mantener el orden y evitar un colapso de la seguridad pública en las ciudades-sede”. Aparcado 24 horas al día delante del hotel de Holanda, en plena playa de Ipanema, está un camión camuflado con unos 20 robocops armados con escopetas y ametralladoras.

En el mar, una fragata de la armada brasileña ronda entre Ipanema y San Conrado, donde están las selecciones argentina e inglesa. Al lado del Maracanã, los militares instalaron baterías de misiles antiaéreos en el techo de edificios residenciales para mantener puntos de observación para garantizar zonas de exclusión del espacio aéreo en los siete días de partidos del Mundial que se disputarán en el Maracaná. “Colgaron un aviso en el ascensor diciendo que habrá tránsito de hombres armados, para que no nos asustemos”, explica Sergio Tadeu, 60 años, vecino de uno de los edificios elegidos, en la calle Maxwell, a 600 metros del estadio, no le parece mala idea. “A mí no me parece mal, todo lo contrario, veo como un privilegio”, sonríe. Según el comando de la Armada brasileña, el aeropuerto Santos Dumont, que está en centro de Río, estará cerrado para aterrizajes durante los partidos. Los vuelos previstos para el horario de cierre del espacio aéreo serán direccionados al aeropuerto internacional Tom Jobim, en la zona norte de la ciudad. Los despegues están permitidos, pero con instrucciones estrictas que obligan al piloto a hacer un trayecto evite el Maracanã.

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