Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Hay que querer

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 29/04/2014 Xabier Isasa

Es difícil asegurar tajantemente que el rendimiento de Antoine Griezmann ha descendido porque esté pensando en el Mundial o porque los cantos de sirena procedentes de otros clubs le han despistado, al punto de que es difícil reconocerle de un tiempo a esta parte. Eso sólo lo sabe él, pero cuesta apoyar esa hipótesis, cuando, salvo que tenga apalabrada una plaza en la selección en Brasil 2014, él mismo podría ser el mayor perjudicado de su objetivo bajón de prestaciones. A su nivel actual, Deschamps podría pensarse dos veces recrutarle en la citación que ofrecerá en unas semanas. No está siendo un final de temporada sencillo para el francés, radicalmente diferente al de hace un año. Fresco y clarividente, lideró a la Real hacia la Champions mientras que ahora hace meses que tocó techo.

Es incluso comprensible. Al fin y al cabo, tampoco era normal el galáctico nivel que ofreció hasta enero un joven futbolista cuyo tope estaba en la decena de goles en una campaña. Su temporada, en cualquier caso, ha sido soberbia y es lo que va a provocar que el verano vaya a ser diferente respecto al anterior. Con sólo dos años de contrato por delante, la Real, en el corto plazo, está obligada a renovarle o a traspasarle. La primera hipótesis parece descartada ya que, a diferencia de Carlos Vela, Griezmann no ha mostrado su voluntad de seguir. Para jugar en la Real hay que querer y si el francés, mentalmente, ya se ha marchado del club que le ha traído hasta aquí, no hay nada que hacer. Eso lo tiene claro el presidente Aperribay cuya máxima es que el "jugador que se quiere marchar, se marcha". Pues eso

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Mundo Deportivo.com

image beaconimage beaconimage beacon