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Hidrospeed: un descenso rápido por el Río Gállego

MundoDeportivo.com MundoDeportivo.com 12/05/2014 Lidia Bernaus
Photo © Image MundoDeportivo.com

Esta época del año es perfecta para el hidrospeed, el río Gállego es uno de los mejores escenarios para practicar este deporte, desde marzo a octubre el río tiene el caudal suficiente y las sensaciones están aseguradas. 

El hidrospeed consiste en navegar, sobre la superficie del agua, tumbados encima de una tabla con asas para maniobrar, y cuya propulsión se consigue a través de unas aletas. Es la combinación perfecta entre emociones fuertes y naturaleza.

Para realizar este deporte no es necesario disponer de conocimientos previos pero sí hay que saber nadar y estar en buena forma para aguantar la presión de las aguas turbulentas. Será necesario lleva un traje de neopreno grueso con protecciones, un casco y unas aletas, y chaleco salvavidas. Es recomendable contratar los servicios de un profesional que nos ayuden y nos proporcionen todo lo necesario para disfrutar del descenso, sobre todo si es la primera vez.

Entramos en el agua en contra de la corriente y empezamos a descender, el primer tramo es tranquilo, vamos aleteando, se nota la fuerza del río, nos arrastra, nos adaptamos a la tabla, mientra cogemos velocidad, empiezan las primeras aguas bravas, pequeños remolinos que se sortean fácilmente, es divertido, vamos más rápidos pero no soltamos la tabla, nunca hay que soltarla, hay que dirigirla con fuerza y aleteando, seguimos a la piragua que nos marca el camino, a la derecha, a la izquierda, un bache, nos sumergimos pero volvemos a salir a la superficie, hay que mantener el equilibrio, las aguas se animan, seguimos bajando dando saltos e intentando seguir el camino, llega un momento de paz pero por poco rato, vuelven los rápidos, con más fuerza todavía, es difícil seguir y el agua nos impide ver con claridad, saltos y más saltos, es emocionante, sube la adrenalina y seguimos descendiendo sorteando rocas y remolinos, llevamos ya un rato aleteando, nos sentimos cansados pero ya llegamos a la meta, aguas más tranquilas donde podemos descansar, han sido 5 km de recorrido sin parar, con remolinos y olas. Nos duelen todos los músculos del cuerpo pero estamos satisfechos. 

El primer descenso es siempre impactante,pero pronto desearemos volver a probar estas sensaciones. 

Murillo de Gállego 

Esta pequeña localidad de aproximadamente unos 150 habitantes y bonitas casas de piedra, se encuentra en la provincia de Zaragoza, en un entorno privilegiado, justo enfrente de los Mallos (que son unas paredes verticales de más de 300 metros de altura) y junto a las salvajes aguas del río Gállego. 

Dar una vuelta por el pueblo significa caminar por siglos de historia. La localidad fue una importante fortificación en la época medieval y en su casco antiguo, formado por el entramadao de callejuelas, todavía se pueden distinguir símbolos y marcas del paso de la historia. 

Además, conserva un conjunto arquitectónico muy interesante. En uno de los extremos de la población, sobre una roca, se eleva señorial la iglesia parroquial de la Virgen de la Liena, el ábside es de estilo románico aunque su bóveda se asemeja más al estilo gótico. Junto a la iglesia se encuentran los restos de una necrópolis medieval. Las tumbas antropomorfas, excavadas en la roca, están en muy buen estado de conservación y el lugar se ha convertido en un bonito mirador sobre la población.  

En la plaza mayor se alza majestuosa la iglesia de San Salvador, esta monumental construcción se realizó en piedra de sillería, con portada gótica. Destacan la cripta que, junto con el ábside, constituyen la parte que queda del templo románico original. Esta parroquia fue catalogada como Bien de Interés Cultural. 

Fuera del casco urbano se haya una iglesia románica de la segunda mitad del siglo XII, situada sobre un altozano cercano a la localidad de Agüero, la ermita de Santiago. Se trata de una obra inacabada de tres ábsides de cabecera, y el crucero, no marcado en planta,  se cerró precipitadamente con un muro.  

En la zona hay diversas posadas y hostales donde poder hospedarse, y en los restaurantes se puede degustar la cocina típica aragonesa: carnes del valle y pucheros. 

La comarca lo tiene todo para disfrutar de unos días estimulantes en un paisaje impresionante.

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